31 de enero de 2012

..Esperando la magia de sus ojos

En una habitación taciturna, una tarde que el ocaso teñía de cobre las persianas coloridas, una mujer recordaba complacida los momentos que vivió en esta especie de parada que hacemos todos antes de ir a la morada definitiva…(al menos hasta que alguien diga lo contrario pensaré que hay algo mas allá de esta vida..)

Era una mujer mayor, eso decían sus sobresalientes canas, aunque por su piel no se podría lograr establecer a ciencia cierta la edad que tenía. Se encontraba sentada como si su mirada buscara en la pared algo que antes estuviera colgado en ella, cerraba los ojos para agudizar la vista e intentaba hacer aparecer de nuevo el objeto que tantas veces le llevo a pensar hasta la madrugada.

Ocurrió un día que alguien se le ocurrió la idea de redecorar su habitación mientras ella no estaba…

-          Abuela, te quisimos dar una sorpresa…tataaaaaaaann!!! Dijeron sus nietos que aún con brocha en mano y algún que otro artilugio habían cambiado el rosa viejo por un decorado mas llamativo.

Su corazón dejó de palpitar por unos segundos…horas pensó ella. Estaba bonita su habitación, eso no podía negarlo, pero al correr a su rincón observó con dolor que la mancha en la pared por la cual su corazón desdibujó tantas noches de tristeza, ya no estaba…sus manos trataban de hacer brotar de nuevo la imagen y limpiaban la superficie como quien escarba un hueco en la arena, pero todo fue en vano…se había marchado.

- No te preocupes abuela, ya quitamos esa fea mancha de la pared...

Su garabato en la pared, su amor de toda la vida ya no estaba. Se había marchado  y no pudo siquiera despedirse de él …quizás hasta pensó al irse que de ella había surgido la idea de taparlo y dejarlo oculto tras esa piel de celulosa policromada  ….y lloró días... lloró meses..…..lloró hasta el cansancio,  pero nunca volvió a ver aquel garabato que la hizo recorrer mundos mágicos desde su pared…

Cuantas veces había recorrido de su mano aquellos molinos de viento que relucían dorados como si fuera su Dulcinea y él su Quijote encantado…y cuantas veces la sorprendió llegando como Peter Pan y con su verde disfraz la hizo volar por la infinidad del cielo arremetiendo a garfios entrometidos y viviendo en Nunca Jamás…

Nadie mas le enseñó que la vida podía ser divertida si ella se atrevía a soñar, nadie como él para enseñarle que detrás de cada elemento se encontraba escondido un mágico cuento que podía convertir en realidad… ahora, su realidad era solitaria y se sentaba a esperar que la mancha apareciera una vez mas...

Sus ojos esperaron y esperaron mirando en la quietud de su habitación la insensibilidad de sus paredes hasta que una tarde su habitual entorno cobrizo se fue apagando abrazado en un gélido aliento eterno….

-         Porque tardaste en buscarme?...no vez que Nunca Jamás no es lo mismo  sin las locuras de tus pestañas? Levántate y ven conmigo que la Dama de noche abre hoy sus pétalos y nos regalará una fiesta con  polvo mágico y lluvia de estrellas…

La anciana abrió los ojos y lo vio nuevamente ahí parado delante de ella…pero ya no estaba pintado en la pared, esta vez le extendía su mano y le invitaba a seguir esa radiante luz que provenía de sus miradas sinceras y que disipaba todas las tinieblas por las que tuvieron que atravesar en su historia hasta llegar hasta aquí…porque como sucede en todas las historias llenas de magia y amor, supieron encontrar la luz que estaba sumergida en sus propios corazones…y esta vez si vivieron felices para Siempre.....

Que la magia de este mes se quede para siempre en nuestros corazones...
Simplemente Mirella.-.

30 de enero de 2012

El dulce milagro


¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.
Y voy por la senda voceando el encanto
y de dicha alterno sonrisa con llanto
y bajo el milagro de mi encantamiento
se aroman de rosas las alas del viento.
Y murmura al verme la gente que pasa:
«¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!»
¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende,
que no nacen rosas más que en los rosales
y que no hay más trigo que el de los trigales!
que requiere líneas y color y forma,
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: «Voy con la dulzura»,
de inmediato buscan a la criatura.
Que me digan loca, que en celda me encierren,
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo, carcelero fiel.
Cantaré lo mismo: «Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen».
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramo de rosas de Francia!

Juana de Ibarbourou

28 de enero de 2012

La magia de la luna



LA LUNA


La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.

Jaime Sabines