1 de septiembre de 2014

Supersticiones…


Superstición es creer en algo absurdo desde el punto de vista de la lógica.
Existen diversos grados de superstición. Hay personas que creen firmemente en la realidad de que algo cotidiano, como derramar la sal, traerá una desgracia y de algún remedio, como un talismán, capaz de evitarlo. Otros, sin embargo, dudan, pero actúan mediatizados por las creencias supersticiosas «por si acaso», es decir, porque es mejor prevenirse ante la duda. Hay personas con una cierta mentalidad mágica, predispuestas a creer en todo lo que les resulta irracional e inexplicable. Suelen ser personas en las que lo afectivo mantiene una cierta supremacía sobre lo racional. También es frecuente entre las personalidades histéricas y en las neurosis obsesivas.
El ambiente sociocultural y la educación recibida durante la infancia son los dos factores que tienen mayor peso a la hora de determinar el que una persona vaya a ser supersticiosa en el futuro. 
El supersticioso siempre sabe hechos propios o ajenos en los que se cumplió el objeto de superstición. Incluso algunas supersticiones tienen cierto fundamento científico: por ejemplo, poner una llave fría en el párpado para que no salga un orzuelo incipiente. ¿Superstición o sugestión?
La superstición no solo como fuente de temores, también como medio para protegerse de diversos males, y además una vía para alcanzar ciertos anhelos y esperanzas. ¿Superstición o superchería?
(Publicado en mi blog el 1 de Agosto a modo de introducción del resto de entradas diarias sobre diferentes supersticiones).

Desde luego las hay fascinantes, valga como ejemplo:
Llevar bellotas en los bolsillos para mantenerse joven, en la antigua Bretaña se creía que el árbol del roble proporcionaba la longevidad y protección contra enfermedades debido a su larga vida. 
Nunca regalar guantes,  Los guantes están unidos a toda una serie de supersticiones que se remonta a la época medieval. Era de mala suerte cuando los caballeros llevaban un guante de dama en sus cascos, y también era de mala suerte de soltar un guante y luego recogerlo tú mismo, derivado de la costumbre de una dama dejar caer un guante con la esperanza de que un futuro amante lo recogiera. 
Meter los dedos pulgares en el bolsillo si se camina por un cementerio, En Japón, se cree que así se protege a los padres. Esto se debe a que la palabra japonesa para el pulgar se traduce literalmente como "padre-dedo", y al ocultarlo está protegiendo a sus padres de la muerte.

30 de agosto de 2014

Putas sin pedigrí







Todos sabemos que la prostitución es la "profesión más antigua del mundo", ya que se conoce prácticamente desde siempre, y existen en todas las sociedades. La prostitución se define como el acto de participar en actividades sexuales a cambio de dinero o bienes.

A lo largo de la historia, se les ha conocido con un sinfín de nombres. Hay mujeres de vida alegre, públicas, de dudosa condición, de baja cuna, de alta gama, chicas de burdel, puta, ramera, pelandruja, en algunos sitios “pelandrusca”, zorra, golfa, meretriz, fulana, ramera, cortesana, buscona, picaflor, yiras (Uruguay), furcia, pilingui, mesalina, ¡uf! Se me han acabado los sinónimos, si sabéis alguno más me lo decís, ¿vale?

Bueno, todo esto viene a que el otro día, unos amigos que iban en el coche acompañados de sus hijos de 10 y 12 años, pasaron por una carretera en la que, cada cierta distancia, había una chica, sentada en una silla de camping y protegida por un paraguas, esperando a su clientela. El hijo mayor preguntó a su madre, ¿mamá, estas chicas que hacen, a que se dedican?, la madre con un nudo en la garganta, jugó al “pasapalabra” y dijo, eso que te lo diga tu padre, y el padre le contestó muy escuetamente, “son vendedoras de conejos”