12 de marzo de 2008

Las manos de Durero

En el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a Nürenberg, vivía una familia con varios hijos. Para poner pan en la mesa para todos, el padre trabajaba casi 18 horas diarias en las minas de carbón, y en cualquier otra cosa que se presentara. Dos de sus hijos tenían un sueño: querían dedicarse a la pintura. Pero sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de ellos a estudiar a la Academia.

Después de muchas noches de conversaciones calladas, los dos hermanos llegaron a un acuerdo. Lanzarían al aire una moneda, y el perdedor trabajaría en las minas para pagar los estudios al que ganara... Al terminar los estudios, el ganador pagaría entonces los estudios al que quedara en casa con la venta de sus obras. Así, los dos hermanos podrían ser artistas.

Lanzaron al aire la moneda un domingo al salir de la iglesia. Uno de ellos llamado Albrecht Durero, ganó y se fue a estudiar a Nüremberg. Entonces, el otro hermano, comenzó el peligroso trabajo en las minas, donde permaneció durante los siguientes cuatro años para sufragar los estudios de su hermano, que desde el primer momento fue toda una sensación en la Academia.

Los grabados de Albretch, sus tallados y sus óleos llegaron a ser mucho mejores que los de muchos de sus profesores, y para el momento de su graduación, ya había comenzado a ganar considerables sumas con las ventas de su arte.

Cuando el joven artista regresó a su aldea, la familia Durero se reunió para una cena festiva en su honor. Al finalizar la memorable velada, Albretch se puso de pie en su lugar de honor en la mesa, y propuso un brindis por su hermano querido, que tanto se había sacrificado trabajando en las minas para hacer sus estudios una realidad. Y dijo: “Ahora, hermano mío, es tu turno. Ahora puedes ir a Nüremberg a perseguir tus sueños, que yo me haré cargo de todos tus gastos."

Todos los ojos se volvieron llenos de expectativa hacia el rincón de la mesa que ocupaba su hermano. Pero éste, con el rostro empapado en lágrimas, se puso en pie y dijo suavemente:

- “No, hermano, no puedo ir a Nüremberg. Es muy tarde para mí. Estos cuatro años de trabajo en las minas han destruido mis manos. Cada hueso de mis dedos de ha roto al menos una vez, y la artritis en mi mano derecha ha avanzado tanto que hasta me costó trabajo levantar la copa durante tu brindis. No podría trabajar con delicadas líneas el compás o el pergamino, y no podría manejar la pluma ni el pincel. No, hermano, para mí ya es tarde. Pero soy feliz de que mis manos deformes hayan servido para que las tuyas ahora hayan cumplido su sueño.”

Más de 450 años han pasado desde ese día. Hoy los grabados, óleos, acuarelas, tallas y demás obras de Albretch Durero pueden ser vistos en museos alrededor de todo el mundo. Pero seguramente usted, como la mayoría de las personas, sólo recuerde uno. Seguramente hasta tenga uno en su oficina o en su casa. Es el que un día, para rendir homenaje al sacrificio de su hermano, Albretch Durero dibujó las manos maltratadas de su hermano, con las palmas unidas y los dedos apuntando al cielo. Llamó a esta poderosa obra simplemente “Manos”, pero el mundo entero abrió de inmediato su corazón a su obra de arte, y se le cambió el nombre por el de “Manos que Oran”.

9 comentarios:

  1. Manos sacrificadas

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  2. Gracias Delokos por este magnifico post y estas manos del Maestro Durero que expresan el amor frateral.

    Un Abrazo.

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  3. No lo sabía, qué bueno!

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  4. No conocía la historia. Entrañable. Saludos

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  5. Las manos que dibujaba eran/son hermosas. Y también las alas de pájaro... Un saludo.

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  6. Anónimo8:39

    el mensaje es muy bonito pero tiene errores,



    - cuando el padre tenía cuarenta años, se casó con la alemana Barbara Holpere, que tenía con quince años. La pareja tuvo dieciocho hijos a lo largo de veinticuatro años. De todos ellos, en el año 1524 tan sólo habían sobrevivido tres, todos ellos pintores. Nada de mineros

    - el padre era orfebre y fue su primer maestro, después de estudiar con su padre, Durero entró con 15 años como aprendiz del pintor y grabador Michael Wolgemut

    - no había escuela de arte en Núremberg hasta el siglo XVI, 1 siglo después de que Durero palmara...

    - de pobres nada, el padre era orfebre y La familia de Durero se incluía en la clase social de los "ëhrbar", honorables, por debajo de las cuarenta y dos familias pero por encima del resto de clases sociales de Nüremberg..

    - Las manos son parte de un estudio para un retablo, nada de la manos de su hermano....

    qué de tonterías....

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  7. Si es cierto lo que acabo de leer sobre Durero, espero que los siguientes articulos y participaciones sean más reales y fiables.Saludos Sham.

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  8. SOS GENIAL! me salvaste, buennnisima la entrada (:

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  9. Anónimo21:20

    yo creo que esta bella y educativa historia ha sido mitificada, creo que las manos que se muestran no son las de un hombre que ha trabajado 4 años en las minas de carbón, que se le ha quebrado cada dedo y que tiene artritis, las mostradas son más bien feminoides. Durero le puso como nombre "Manos", mi teoría es que se construyó la leyenda en torno a ellas y la Iglesia, dominante de todo en aquel tiempo le puso, "que oran", en su afán deificador.

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