
El sonido se da en las artes como también en la vida cotidiana. El sonido fluye en lo existencial, en lo vital, como también en la aparente “frivolidad” del arte.
Meme nos dejó unos excelentes videos sobre el pensamiento y el arte basados en el misterioso poder que propicia el silencio. Más adelante nos ofreció un vídeo de Marcel Marcel junto con sus sabios pensamientos: “el silencio no tiene límites; para mí, los límites los pone la palabra” Su última entrega fue la actuación del genial Pablo Milanes cantando los versos de Nicolas Guillén “De qué callada manera”…
¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
¡No soy tanto!
En cambio, ¡Qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!
De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera
¡Yo, muriendo!”
También nos acercó a la sabiduría de Octavio Paz:
Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.
El Silencio también es entendido como sinónimo de intuición, de corazón, de serenidad “en la calma del desierto, en las cumbres solitarias de las montañas, en el sosiego de los bosques”, como afirma Tomás .
Cayetano Arroyo, en “Diálogos con Abul Beka”, nos anima a que “para buscar la calma interior no os vayáis donde todo es calma. Id donde no hay calma y sed vosotros la calma. De esta forma la encontraréis al darla y la tendréis en el grado en que veáis que otros necesitan de vosotros para calmarse." Gracias a El Secretario por traernos sus sabias palabras: convertirnos en caudal donde pueda fluir la paradoja de dar justamente lo que deseamos recibir. También afirma que “es el Hermano Silencio el que lo aúna todo bajo sus alas; mas aunque viva en todos los corazones, son muy pocos los que se hacen Silencio en el Silencio”. Finalmente, comparte con nosotros su reflexión personal:
“ ¿Hasta qué punto es posible el silencio interior?
¿Cuánto TIEMPO sería el ideal para poder decir: "Alcancé el silencio, lo toqué con las yemas de mis dedos..."?
Y como dicen algunos autores: en medio de la multitud, del ajetreo, de la vertiginosa vorágine que nos devora, con dientes como uves y uves como dientes, ¿qué?
Ahí estaría el verdadero valor del silencio interior e interiorizado, tan difícil de alcanzar, de rozar siquiera.
Sigo buscando, escuchando...”
El silencio no se ve, como no se ve el viento ni la gravedad que nos ata a la tierra, como nos recuerda Indigo.
Aun así, hay que aprender a sentirlo, escucharlo y saborearlo, pues es "el silencio esla música de tu alma", como afirma Swami Vishnu-Devananda, cuyo pensamiento ha querido compartir con nosotros Delokos.
Gonzalo nos trae la sabia como deliberada ignorancia de San Juan de la Cruz, que aceptó el riesgo de trascender hasta lo incognoscible, o a Ludwig Wittgenstein, cuando manifiesta “Lo inexpresable, ciertamente, existe. Se muestra. Es lo místico - De lo que no se puede hablar, hay que callar”.
Nerim ha escogido a Omar Khayyam y su llamada a dejar el maya de lo temporal para beber sin miedo el mensaje inesperado del gran silencio del Cosmos. También al Dr. Charles Eastman, quien sobre el silencio afirma:
El silencio constituye el contrapeso
o el equilibrio absoluto de
la mente, el cuerpo y el espíritu.
El hombre que mantiene su
identidad siempre serena y firme
ante las tormentas de la
existencia que no es, por así
decirlo, como una hoja que pende
agitada de un árbol ni una onda
en la brillante superficie
de una charca, nuestra,
a juicio de este sabio iletrado,
la actitud y el comportamiento
ideales en la vida... Si uno pregunta:
¿Cuales son los frutos del silencio?,
responderá: "el dominio de si mismo,
el valor o la resistencia verdaderos,
la paciencia, la dignidad y el decoro.
El silencio es la piedra angular"
del carácter.
Alicia Mora nos sorprende con el otro silencio: el cobarde, el que mira para otro lado, el que huye de sí… Su iniciativa para llevar lápices a los niños que viven en zonas con conflictos armados es digna de difusión y ayuda. Su blog sacude conciencias. Gracias, Alicia.
Cromática ha aportado el hilo musical escogiendo un sentido tema de Héroes del Silencio, mientras que María ha escogido un texto de José Luis Padilla donde se nos habla de la sabiduría cuya Voz sólo es dada en la calma del silencio.
Nuria ha escogido el video clip de Madredeus, Silencio, que transmite el placer de crear,dejándose inspirar en tan bello lugar. Gracias.
Mª del Pilar González Sánchez nos brinda esta creación suya:
Tengo mil cicatrices mojadas de silencio.
Porque la verdad me dejo marcas en el rostro y una sutil huella de desamparo en la mirada.
Fueron rasgadas a lágrimas y cuchillos en la dura sustancia del tiempo, descifrando la escritura de la lluvia sin poder escapar a la bofetada certera del destino, que me cruzó de par en par las mejillas de la inocencia.
Cuajos de sangre y lodo se pegaron a mi piel y no pude huir.
Quedé atrapada en la mordedura que parte sus pedazos.
La voz se hizo una roca cercenada. Se desmoronaron sin fin por la garganta insaciables arenas, que como en un remolino, se disolvian, y en un soplo se convocaron para aquietarse de nuevo en un nicho de silencio.
La misma soledad, la no mentida, era la mensajera anónima de la palabra que me buscaba incesantemente en el país que no tiene noche.
¡Despiértame dolor y llévame al territorio de agua donde se curan todas las heridas!
Porque inclemente, me amortaja el frío del silencio
¿Cuándo comenzó la pesadilla de andar sobre los clavos inevitables del desgarro?
Silencio.
Se hace silencio.
Esa palabra prisionera, la que nunca broto de mis labios,
aún persiste en el mismo jardín donde la hierba canta todavía.
La escucho subir a las cumbres del insomnio para encontrarme.
Yo me miro por dentro y me arqueo ligeramente sobre mi corazón de piedra en flor, recorriendo las estrechas galerías por donde anduvo el sol.
Acaricio el lejano abandono de unas manos que contemplo hasta envejecer; y ejercito la sed de silencio en una cicatriz que está latente, cada hora, en la firme certidumbre y el delirio.
Arianna nos regala estos versos de William Shakespeare
La vida entrecruza sus brazos
Ansío extinguir el espacio
Incinerar capítulos
Detener los cruces de los relojes
Tapizar el aire con recortes atemporales
Agrieto horas
Navego distancias
Acaricio anaranjados latidos
Mientras dreno de arena los días
Recuerdo el silbido de las mareas
Abro los ojos y develo siglos
Otros ya ciegos
descansan sus rostros frente al océano
esperando que la orilla rastree el pasado
prensando
vida
aliento
olvido
Ramón Cotarelo elogia al silencio como lo que es: “un éter mágico que hay entre todos y que debe ser puro, incontaminado igual que apreciamos que la alta mar sea libre. El silencio no es solamente una muestra de sabiduría filosófica o de comunión mística. También es una muestra de educación y de convivencia civilizada”.
El silencio es un derecho y una necesidad… Juan MDL considera que “a veces, y a veces frecuentemente, es necesario estar solo”. “Sentir en ese silencio los huesos y las ganas”.“Ese silencio es el lugar de reencuentro con nuestro compañero de viaje, que nos acompaña desde el primer llanto y con el que iremos hasta el final... Escucharnos, perdonarnos, mimarnos... y de este modo, poder aprender a escuchar los sonidos del otro”.
Javier Montoro nos ofrece una visión paradójica del silencio en su obra “Grito callado”.
El hueco de la mandíbula está lleno de aire.
Yo piso los charcos,
rehúyo las miradas,
colapso las esquinas.
Callo.
Eco y reverberación en cada trazo de la inercia.
Yo te inoculo la tinta,
dibujo en el pecho
escaleras.
Callo.
Mi espalda refleja
la voz al mar debida,
la sal de la garganta
escuece.
Callo.
Mis destellos sólo estudian
las ataduras de las cuerdas vocales.
Qaesar retoma desde su perspectiva el silencio negro que tiñe de muerte la locura de la guerra.
Norberto Portugheiz nos brinda este fragmento del libro “La filosofía perenne”, de Aldous Huxley:
"El siglo XX es, entre otras cosas,la Epoca del Ruido. Ruido fisico, ruido mental
y ruido del deseo- tenemos en la historia el record de todos ellos.
Y no es extraño, pues todos losrecursos de nuestra casi milagrosa tecnología han sido lanzados al general asalto contra el silencio."
Christian Cejas versa sobre el silencio inaudito que habla más que la razón de las palabras.
Para Loida
Este silencio inaudito
que desencanta nuestras voces
no es tan solo un monumento
necesario en estos casos,
es además
y entre tantas otras bendiciones,
el mejor consejo
que tus ojos me regalan.
Vos venís callada
con esa certidumbre
amanecida entre las manos,
con la tenue compañía
del abrazo bien fundado,
con el tiempo ensimismado
ante el furor de la mirada.
Venís, salpimentada,
para atardecer ayeres viejos,
a inventar no-soledades,
a tejerle guantes al recuerdo.
Te acercás sin miramientos
con todo tu vos de realidades
a desmentir el sano raciocinio
de culpar a la locura,
a interpelar destinos vagos,
mercenarios,
sobre valorados,
a desterrar los jamases,
los adioses y los dioses.
Vos, además,
venís desnuda de vocales
para que cueste un triunfo
emitir sonidos entendibles,
para que sólo pueda uno
apretar labio contra labio
y los dos contra los tuyos.
Para que en ese revuelo
ni remotamente imaginable
que supone no escucharte,
yo me oiga gritar con las entrañas:
¡cómo pude hasta ahora
conjugar tanta mentira!
Vos venís callada
a contar con los dedos,
a colorear un mamarracho,
a rasparte las rodillas,
a mancharte con chocolate.
Te acercas, encantada,
a convertir una semana
en un siglo de tenerte,
un relámpago en sonrisa,
un susto en un jazmín,
un jazmín en un imperio
y un imperio
en este inaudito silencio.
Con todo lo dicho sobre lo innombrable, el misterio del silencio, nos dan ganas de seguir el consejo de Ruth Fishel, que trae a nuestro espacio Nerim.
Me tomaré tiempo
para estar hoy a solas.
Me tomaré tiempo
para permanecer
callada.
En ese silencio
escucharé...
Y oiré mis respuestas.
¡Que así sea! Que cada uno consiga disfrutar de su silencio interno y del que de cuando en cuando la vida nos brinda en su naturaleza.
Personalmente, esta iniciativa de “Trazando caminos”, administrada estoicamente por Nerim (por favor, dejen de leer y únanse a mí en sonoro y merecido aplauso por su labor… :) me ha servido para aprender más sobre el silencio y también para conocer los blogs de todos los que habéis comentado. Todos me han sorprendido por su calidad y contenido; y no es cortesía. Ha sido una grata sorpresa comprobar con qué calidad se trazan los blogs unidos en este camino.
La libertad de información ha de estar siempre presente en la red en su infinita variedad, al servicio del espíritu que nos dignifica como individuos y como personas. Pero más allá del dato y la comunicación ha de primar lo esencial: lo humano. Este blog es un ejemplo de ello.
Gracias por participar y por vuestra presencia.




























