23 de febrero de 2009

DIÁLOGO.

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- ¿De qué te vas a disfrazar?

- De mí mismo.

- Te costará encontrar una máscara...

- No. Me costará quitarme todas las máscaras.


21 de febrero de 2009

El hombre sólo es rico en hipocresía

El hombre sólo es rico en hipocresía.
En sus diez mil disfraces para engañar confía;
y con la doble llave que guarda su mansión
para la ajena hace ganzúa de ladrón.
Antonio Machado

20 de febrero de 2009

Disfraz



Maquillo mi rostro
pinceles
aromas
colores
adormecen las edades
la moral ataviada de rojo
soy un ángel de papel
deambulando por el laberinto

Atrapo mariposas
adormezco dolores
ahuyento pecados
libero palabras

Ciudad enmascarada
sensación
sentido
locura


Miles de segundos lúdicos
recorriendo mi piel.


Arianna

De negro o sudaca o moro o rumano o...


Aunque el Ministerio del Interior ha dicho que nunca se había dado, lo cierto es que en varias comisarías la policía tenía la orden de detener semanalmente a un cupo de inmigrantes sin papeles, en proporción a la población de los distritos policiales.

El negro que está en la cola de oficina del paro, el sudaca que va a buscar a su niña al cole, el moro que espera en la parada del bus, el rumano que... Ninguno está libre de ser molestado por un poli para pedirle la documentación. Es la caza del inmigrante. Y muchos, que llevan años en España y tienen todos los papeles en regla, ya están hartos de tanta persecución.

Por eso, estos carnavales me voy a disfrazar de inmigrante. De negro o sudaca o moro o rumano... A ver si la poli me pide la documentación. A ver si sus jefes no ven a un delincuente dentro de cada inmigrante.

18 de febrero de 2009




En ese instante, algo en mi interior fue rasgado en dos partes por una fuerza brutal.

Fue como si de los cielos hubiera caído un rayo y partido un árbol vivo. Oí el sonido producido por aquella estructura que yo había construido pieza a pieza, con todas mis fuerzas, hasta el momento presente, al derrumbarse lamentablemente al suelo.

Sentí lo mismo que hubiera sentido si hubiese sido testigo del instante en que mi existencia se transformara en un temible no ser. Cerré los ojos, y, a los pocos instantes, volvía a hallarme en plena posesión de mi helado sentido del deber".

"Confesiones de una máscara". Yukio Mishima

17 de febrero de 2009

LOS EXTREMOS.

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-No llevaba máscara.
Y entre tantas máscaras
consiguió
(casi sin proponérselo)
ser el más seguido,
el más querido,
el más odiado.
-¿Estás hablando del Cristo?
-No, estoy hablando de Hitler.
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16 de febrero de 2009

Venecia hoy.

Hoy, con el tradicional Vuelo del Ángel, han arrancado los Carnavales 2009 en Venecia. La ciudad está dividida en seis zonas, cada una dedicada a un sentido, y la sexta, abre camino a la IMAGINACIÓN. San Polo: la Vista, Dorsoduro: el Oído, Santa Croce: el Olfato, Cannareggio: el Gusto, Castello: el Tacto y finalmente San Marco: el Intelecto. Una de las más interesantes atracciones será el Carnaval Oscuro. Se trata de un recorrido expositivo multi-sensorial que tiene por finalidad redescubrir la importancia de los sentidos alternativos a la vista, para lo cual la oscuridad que impide el habitual uso de la visión, es un elemento fundamental.

Es algo mágico como una pompa de jabón.

14 de febrero de 2009

MÁSCARAS.

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Naciste sin máscara. Normal. Natural.
Cuando te llevaron al colegio, con tres años, empezaste a usar la primera. En casa había poca competencia, pero allí...
Había algunos que iban de duros, otros eran las víctimas sufridas. Busca un lugar en el término medio. No das para duro, pero no aceptas ser víctima. Gana tu terreno como puedas, a través de cursos, de aulas, de pupitres, de reglas, de maestros.
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Te va bien la máscara de "listo". Póntela. Con ella también te respetan, aunque seas el más pequeño y uno de los más débiles.
Sigue avanzando en ese junglaberinto. Cada vez más lejos de casa. Cada vez con contrincantes más fieros, más despiadados, más remotos y desconocidos.
Vas superponiendo máscaras, cambiándolas, combinándolas, eliminando las inservibles, las inútiles por desgastadas.
Más profesores, más asignaturas de nombres extraños, cada vez más largos. Apellidos altisonantes y aterradores, que también sirven de máscaras.
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Sales y adoptas otras máscaras: ante los amigotes, ante las chicas. Tímido pero ocurrente, a veces a destiempo.
El universo se amplía con gentes, con lugares, con músicas, con lecturas, con sustancias ajenas y terribles.
Adopta otra máscara y cambia radicalmente tu manera de vestir, de caminar, de hablar, de mirar. Todo máscara, , indefenso.
Trabajas con otra máscara: mezcla, superposición de todas las anteriores y de otras nuevas.
Orgullo, no agachas la cabeza donde todos. Pierdes el sitio y ganas otro, lejos de casa.
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Máscara endurecida del que se cree adulto y no lo es, y tiene que recibir muchos palos todavía. Palos que siguen moldeándote (a ti y a tu máscara).
Novias, trabajos, amigos, novia, mujer, niños. ¿Sigues cubriéndote con alguna máscara? ¿O ya te moldeaste tú, dentro de ellas?
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Piensas que ya no las necesitas. No las quieres. Las desprecias en ti y en los demás. Aunque las aceptas, las entiendes en los más jóvenes, en tus hijos: pasaste por ahí. Te recuerdas en ellos. Y eso es bueno (para ti, para ellos...)
Sigues caminando por la ancha vida que, luego, se irá haciendo cada vez más estrecha.
Y ya, definitivamente sin máscara alguna, como naciste, te enfrentarás al gran día del carnaval infinito.
Que te diviertas (otra vez).


13 de febrero de 2009

Una máscara triste

Les contaré una experiencia:

El año pasado fue mi primer ciclo en la universidad y lamentablemente estaba pasando por un cuadro algo depresivo, estaba muy pero muy deprimido, sin embargo con mis compañeros e incluso con parte de mi familia me mostraba normal, incluso alegre… creo que ese fue mi disfraz diario, así me bestia todos los días, tomaba el carro, escuchaba las clases, comía, siempre con ese disfraz.

Fue en un curso de psicología donde me dejaron de tarea hacer una máscara que me identificara en ese momento de mi vida, en ese instante, como me sentía... y así, cree mi máscara...




Significado:

  • La lágrima demostraba, como ya lo dije, me sentía muy triste
  • La luna significaba que me gustaba la noche, que era la noche donde me sentía más tranquilo.
  • La pluma –en le izquierda- representaba mi aflicción a la escritura
  • Los signos de interrogación, lo confuso y lo pensativo que soy
  • La mecha de fuego debajo de la boca, significaba las ganas que tenía de poder contarle a alguien mis problemas.

¿Parece irónico no?, pero esa máscara era yo en ese momento, esa máscara me ayudó a quitarme el disfraz, a decir lo mal que me sentía, a desfogarme con migo mismo.


Bueno, ahora me siento bien, estoy tranquilo con muchas ganas de construir mi camino y se seguir adelante…



Bueno, cambiando de tema, me gustaría presentarme, mi nombre es Himbler O., soy de Lima-Perú y éste es mi primer post en Trazando Caminos, me siento muy alegre de haber sido aceptado y de poder caminar junto a ustedes.



12 de febrero de 2009

porque hay muchas formas de disfrazarse, de aparentar lo que no se es para igualarse a los demás...

periexistencia 

no se está tan mal
de botellón
-me digo-

el cubata se aloja
en el hueco relieve
de mis manos
como un gusano que escala
buscando la hiedra

qué soy yo
o
qué somos

nos fundimos como el hielo,
nos ahogamos (la desidia etílica)
en el plural de las primeras personas
y en los nombres colectivos

pero soy feliz,
no se está tan mal,
me dejo llevar por la corriente
y me ahogo

mejor existir no siendo
que simplemente ser

10 de febrero de 2009

Baile de Máscaras




Con mucho tiempo de anticipación, todos preparan sus máscaras como trajes hechos a medida. Otros con la máscara ya lista desde el día en que nacieron, ponen a punto sus tarjetas de baile, los que preparan su guión hacen los últimos retoques minuciosamente.

Todos esperan con verdadera expectación que llegue el día del baile, el gran evento social, lugar propicio para el flirteo y el cotilleo, al que acude lo más granado de la sociedad.

El baile abre las puertas y comienzan a llegar los primeros invitados, algunos muy bien ataviados y con preciosas máscaras, llegan sin invitación previa, dispuestos a ser meros observadores y comportarse cual invitados de piedra.

Hay una gran variedad de invitados. Los hay de todas clases, tímidos, audaces, duros, bondadosos, fríos y calculadores, gente de buen corazón y fina coraza, manipuladores y ciegos de venganza se dan la mano y agudizan su vista de lince para el primer disparo.

Algunos vienen en busca de la oportunidad que les ha sido negada en otros lugares, dispuestos a pisar a quien en su camino se atraviese, muchos adormecen con su palabrería y sólo algunos te dirigen una palabra sincera y amable.

Tras sus máscaras esconden sus miedos y demonios y guardan celosamente aquello que en esencia son, aparentan una humanidad que no tienen y una actitud, y unos modales estudiados para deslumbrar a la concurrencia. Esto les abrirá las puertas a otros bailes dándoles oportunidad de lucir nuevas máscaras y despojarse así de su propia personalidad usurpando otra.

Los de fina coraza se sienten como cucarachas en corral de gallina y los duros de corazón en todo su apogeo. Todos acuden al baile pues hay sitio para todos, allí serán felices o desgraciados depende del papel que les toque interpretar.

En la puerta de entrada alguien tras una máscara espectacular y poco vista, da de buena gana unos consejos a los invitados:

"No seáis muy confiados y tampoco desconfiéis de todos, tener buen cuidado y no permitáis que os partan el corazón. Preparad bien vuestras corazas que hay quien hace alarde de su buena puntería, algunas flechas van directos al corazón y otras son lanzadas solo de mentirijillas".

8 de febrero de 2009

Las mascaras


Desde los tiempos más remotos en todas las culturas se han utilizado las máscaras, bien con fines religiosos, de iniciación, o festivos. Creian que mientras las llevasen tendrian el poder del ser que representaban.
Existe otro tipo de máscara que no es objeto de ritual, o de fiesta, es la imagen que tenemos de nosotros mismos. El hombre necesita compartir, de igual forma que una vez lo hizo el átomo, o la primera célula.
El hombre necesita formar parte del grupo, en el trabajo, con los amigos, con la familia, y para 
ello necesita presentar una imagen de uno mismo que sea aceptada por ese grupo.
También, como se creía en la Antigüedad, el llevar la máscara te convierte en aquello que representas. El llevar una máscara, o querer dar otra imagen, son actos conscientes la mayoría de las veces, y esto requiere un gasto energetico que nuestra estructura tiende a economizar, con lo cual no suele ser muy duradera.
Pero como en el relato de "El caballero de la armadura oxidada" de tanto llevar la armadura puesta puede que  oxide y sea imposible quitársela. 
Nuestros Carnavales nos recuerdan cada año el verdadero sentido de las máscaras, un sentido festivo, religioso o artístico. Durante unos días nos convertimos en otra persona sin perder la conciencia de quiénes somos. Pero en la vida real, a veces la máscara nos engaña a nosotros mismos. Nos la creemos hasta el punto de que cuando nos la quitamos nos sucede como a los fantasmas, que debajo de la sábana no hay nada.

La Venus de Armani

Perfumada de Armani,
La Nada es altamente soportable.
Aurora Luque

3 de febrero de 2009

LA MANO, LA HERIDA, LA MÁSCARA.

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Me tapé la cara
con la mano.
No quería verlo.
No quería verme.
No quería que me vieran.
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Ninguna máscara serviría.
La herida era atroz,
profunda, incisiva.
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La mano se hizo cara.
La cara se hizo alma.
La herida seguía
supurando.
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Dentro,
fuera,
alrededor...
La herida se hizo carne
y se disfrazó de alma.
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Ahora yo soy todo herida.
Herida de amor y dolor.
Herida sabia
que sigue aprendiendo;
conocimiento interior
que nunca acaba.
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Abismo arriba
y abajo.
Subiendo,
hundiendo,
aprendiendo:
sin máscaras.
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1 de febrero de 2009

Carnelevarium

Una comparsa
que avanza sin horario
hasta el confín de los febreros.
Esa es la idea más cercana
que tengo de tus piernas.

Ni la celulítica mentira
que jubila tus polleras
-que a tus ojos, un escándalo
y a los míos
la perfección de lo imperfecto-
podía imaginar mejor albergue.

Y no es transitorio.
Me gustan con esmero
tu par de puertas privadas,
y es transitable
-para mis manos
y otros extremos-
la senda que nunca
nadie volverá a pisar.

Yo no soy de infringir reglas,
y no desprecio la religión,
pero estos carnavales
me resultan harto largos,
y todo el largo de tus piernas
me invita a unirme al festejo.

Christian Cejas

El espejo y la máscara




Librada la batalla de Clontarf, en la que fue humillado el noruego, el Alto Rey habló con el poeta y le dijo:

-Las proezas más claras pierden su lustre si no se las amoneda en palabras. Quiero que cantes mi victoria y mi loa. Yo seré Eneas; tú serás mi Virgilio. ¿ Te crees capaz de acometer esa empresa, que nos hará inmortales a los dos?

-Sí, Rey -dijo el poeta-. Yo soy el Ollan. Durante doce inviernos he cursado las disciplinas de la métrica. Sé de memoria las trescientas sesenta fábulas que son la base de la verdadera poesía. Los ciclos de Ulster y de Munster están en las cuerdas de mi arpa. Las leyes me autorizan a prodigar las voces más arcaicas del idioma y las más complejas metáforas. Domino la escritura secreta que defiende nuestro arte del indiscreto examen del vulgo. Puedo celebrar los amores, los abigeatos, las navegaciones, las guerras. Conozco los linajes mitológicos de todas las casas reales de Irlanda. Poseo las virtudes de las hierbas, la astrología judiciaria, las matemáticas y el derecho canónico. He derrotado en público certamen a mis rivales. Me he adiestrado en la sátira, que causa enfermedades de la piel, incluso la lepra. Sé manejar la espada, como lo probé en tu batalla. Sólo una cosa ignoro: la de agradecer el don que me haces.

El Rey, a quien lo fatigaban fácilmente los discursos largos y ajenos, le dijo con alivio:

-Sé harto bien esas cosas. Acaban de decirme que el ruiseñor ya cantó en Inglaterra. Cuando pasen las lluvias y las nieves, cuando regrese el ruiseñor de sus tierras del Sur, recitarás tu loa ante la corte y ante el Colegio de Poetas. Te dejo un año entero. Limarás cada letra y cada palabra. La recompensa, ya lo sabes, no será indigna de mi real costumbre ni de tus inspiradas vigilias-

-Rey, la mejor recompensa es ver tu rostro-dijo el poeta, que era también un cortesano.

Hizo sus reverencias y se fue, ya entreviendo algún verso.

Cumplido el plazo, que fue de epidemias y rebeliones, presentó el panegírico. Lo declamó con lenta seguridad, sin una ojeada al manuscrito. El Rey lo iba aprobando con la cabeza. Todos imitaban su gesto, hasta los que agolpados en las puertas, no descifraban una palabra. Al fin el Rey habló.

-Acepto tu labor. Es otra victoria. Has atribuido a cada vocablo su genuina acepción ya cada nombre sustantivo el epíteto que le dieron los primeros poetas. No hay en toda la loa una sola imagen que no hayan usado los clásicos. La guerra es el hermoso tejido de hombres y el agua de la espada es la sangre. El mar tiene su dios y las nubes predicen el porvenir. Has manejado con destreza la rima, la aliteración, la asonancia, las cantidades, los artificios de la docta retórica, la sabia alteración de los metros. Si se perdiera toda la literatura de Irlanda -omen absit- podría reconstruirse sin pérdida con tu clásica oda. Treinta escribas la van a transcribir dos veces.

Hubo un silencio y prosiguió.

-Todo está bien y sin embargo nada ha pasado. En los pulsos no corre más a prisa la sangre. Las manos no han buscado los arcos. Nadie ha palidecido. Nadie profirió un grito de batalla, nadie opuso el pecho a los vikings. Dentro del término de un año aplaudiremos otra loa, poeta. Como signo de nuestra aprobación, toma este espejo que es de plata.

-Doy gracias y comprendo -dijo el poeta. Las estrellas del cielo retornaron su claro derrotero. Otra vez cantó el ruiseñor en las selvas sajonas y el poeta retornó Con su códice, menos largo que el anterior. No lo repitió de memoria; lo leyó Con visible inseguridad, omitiendo ciertos pasajes, Como si él mismo no los entendiera del todo o no quisiera profanarlos. La página era extraña. No era una descripción de la batalla, era la batalla. En su desorden bélico se agitaban el Dios que es Tres y es Uno, los númenes paganos de Irlanda y los que guerrearían, centenares de años después, en el principio de la Edda Mayor. La forma no era menos curiosa. Un sustantivo singular podía regir un verbo plural. Las preposiciones eran ajenas a las normas Comunes. La aspereza alternaba Con la dulzura. Las metáforas eran arbitrarias o así lo parecían.

El Rey cambió unas pocas palabras Con los hombres de letras que lo rodeaban y habló de esta manera:

-De tu primera loa pude afirmar que era un feliz resumen de cuanto se ha cantado en Irlanda. Ésta supera todo lo anterior y también lo aniquila. Suspende, maravilla y deslumbra. No la merecerán los ignaros, pero sí los doctos, los menos. Un cofre de marfil será la custodia del único ejemplar. De la pluma que ha producido obra tan eminente podemos esperar todavía una obra más alta.

Agregó con una sonrisa: -Somos figuras de una fábula y es justo recordar que en las fábulas prima el número tres.

El poeta se atrevió a murmurar: -Los tres dones del hechicero, las tríadas y la indudable Trinidad. El Rey prosiguió: -Como prenda de nuestra aprobación, toma esta máscara de oro.

-Doy gracias y he entendido -dijo el poeta. El aniversario volvió. Los centinelas del palacio advirtieron que el poeta no traía un manuscrito. No sin estupor el Rey lo miró; casi era otro. Algo, que no era el tiempo, había surcado y transformado sus rasgos. Los ojos parecían mirar muy lejos o haber quedado ciegos. El poeta le rogó que hablara unas palabras con él. Los esclavos despejaron la cámara.

-¿No has ejecutado la oda? -preguntó el Rey; -Sí -dijo tristemente el poeta-. Ojalá Cristo Nuestro Señor me lo hubiera prohibido.

-¿Puedes repetirla?.: -No me atrevo.

-Yo te doy el valor que te hace falta -declaró el Rey.

El poeta dijo el poema. Era una sola línea. Sin animarse a pronunciarla en voz alta, el poeta y su Rey la paladearon, como si fuera una plegaria secreta o una blasfemia. El Rey no estaba menos maravillado y menos maltrecho que el otro. Ambos se miraron, muy pálidos.

-En los años de mi juventud -dijo el Rey- navegué hacia el ocaso. En una isla vi lebreles de plata que daban muerte a jabalíes de oro. En otra nos alimentamos con la fragancia de las manzanas mágicas. En otra vi murallas de fuego. En la más lejana de todas un río abovedado y pendiente surcaba el cielo y por sus aguas iban peces y barcos. Éstas son maravillas, pero no se comparan con tu poema, que de algún modo las encierra. ¿Qué hechicería te lo dio?

-En el alba -dijo el poeta- me recordé diciendo unas palabras que al principio no comprendí. Esas palabras son un poema. Sentí que había cometido un pecado, quizá el que no perdona el Espíritu.

-El que ahora compartimos los dos -el Rey musitó-. El de haber conocido la Belleza, que es un don vedado a los hombres. Ahora nos toca expiarlo. Te di un espejo y una máscara de oro; he aquí el tercer regalo que será el último.

Le puso en la diestra una daga. Del poeta sabemos que se dio muerte al salir del palacio; del Rey, que es un mendigo que recorre los caminos de Irlanda, que fue su reino, y que no ha repetido nunca el poema.


Jorge Luis Borges