
¿Está todo inventado? Definitivamente, no.
Las combinaciones son infinitas y el genio humano demuestra en esta, quizás más que en cualquier otra de las artes, su ingenio y su capacidad creativa.
La música: esa construcción invisible.
Puede haber hogares en los que nunca entre un libro.
Existen gentes, pueblos, que nunca llegan a ver una película.
Pero la música, el ritmo, están presentes hasta en la más humilde, en la más mísera, en la más terrible congregación humana.

Meme, nos trajo el recuerdo de una canción que nos sabemos de memoria muchos de nosotros: por su belleza, por su verdad, por nuestra identificación con lo que expresa: El Mediterráneo de J. M. Serrat.
Mª Mercedes nos presentó la música, el sonido, como alimento: “Nosotros somos la música. Tenemos nuestra propia banda sonora. Al fin y al cabo toda nuestra historia no deja de ser una maravillosa melodía.”
Juanarmas nos dejó un vídeo de Devadip Carlos Santana: “Let’s go house”. Música comprimida, como él titula su entrada.
Nerim aportó “una canción, muchas voces”: el famosísimo “Stand by me” interpretado por músicos anónimos, en una remezcla espectacular de sonidos e imágenes.
Javier Montoro, en “Estruendo o caricia”, presenta su particularísima y poética definición del fenómeno musical.
Rosa nos trae una canción como símbolo de la amistad: “You’ve got a friend”, interpretada por Carole King y dedicada a James Taylor.
Meme vuelve a encantarnos con la música de uno de los románticos por excelencia: Chopin, en el entorno de “su” isla (de ella, de él...)
Núria nos refiere los recientes estudios acerca de la música y sus poderes curativos (y evocadores), ilustrando con el “Pequeño fado” de Mónica Molina.
Qaesar nos hace disfrutar con el dueto improvisado por dos artistazos: Danny Kaye y Louis Armstrong, a partir de la conocidísima “When the Saints”.
Carlos Enrique Cabrera nos presenta sus reflexiones sobre la música como bálsamo espiritual y acerca de una serie de artistas del jazz: un abanico excelso, lleno de contrastes, calidad y desgarro.
.

.
Norberto Portugheiz nos invita a la magia infinita, al placer de escuchar una y otra vez (y seguir descubriendo matices) la composición de Massenet con el violín impecable de Sarah Chang.
Núria repite aportación con las figuras emergentes que aparecen en esos programas de “nuevas estrellas”. A veces, se descubren verdaderos diamantes en bruto, como Paul Potts o Susan Boyle.
Nerim nos trajo el grito musicado, en voz de niño, que pregunta “¿por qué?”, mientras van desfilando imágenes de los desastres, de los horrores, de los desórdenes que hemos provocado unos pocos en perjuicio de unos muchos.
Meme, con las prodigiosas voces de Anna Netrebko y Rolando Villazón, nos dejó saborear una vez más el dueto de “La Bohème”.
Juanarmas vuelve a relacionar cine y música: “Babel” y “Bibo no Aozora”. El poder de la música para hacernos vibrar en el reconocimiento de una naturaleza que nos une a todos, sean cuales sean las circunstancias personales.
Nerim abre un paréntesis -¿cómo no?, musicado- para regalarnos una flor y un libro: este titulado “Trazando caminos”, que es de todos y para todos.
Meme vuelve el 25 de abril a recordarnos la canción de José Afonso que sonó para dar inicio a la denominada “revolución de los claveles”. Hermosísima canción para una revolución totalmente pacífica.
Núria vuelve con una interpretación del musicólogo Jordi Savall, sobre la árabe Danza de las espadas, del siglo XII y las palabras de Elias Canetti: “la música es la verdadera Historia viviente de la Humanidad.”
Meme con Billie Holiday y “Strange fruit”, considerada por algunos especialistas la mejor canción del siglo XX, refleja el dolor de una raza, de una mujer, maltratada por anclajes históricos, culturales…
Alberto García Salido aporta un excelente relato, “Partitura en rojo y negro”, con el que llegamos a preguntarnos: “¿La música acarrea beneficios a todos o resulta alguien perjudicado?”
Núria investiga sobre la famosísima canción “Lili Marlene” y nos cuenta todas las circunstancias y anécdotas que dieron lugar a su “nacimiento”, a su desarrollo y lo que significó en su época.
Pilar Moreno Wallace nos cuenta cómo se enamoró de y cómo sigue emocionándose con la música que compuso Maurice Jarre para la película “Doctor Zhivago”. Y por ello bautizó a su hija con el nombre de la protagonista: Lara.

Les doy las gracias encarecidamente a toditos ellos vosotros (espero no haberme dejado atrás a nadie).
Yo, por mi parte, hablé de: El poder de la música: Obertura. Esos amigos de la radio. Yann Tierssen. Camarón. Beatles. El tango. Triana. El concierto para Bangla Desh. Se me quedaron en la mesa secretarial muchos otros intérpretes, canciones, estilos…, de los que hubiese querido contar algo. Pero tampoco quise abusar...
; )
¡¡QUE SIGA LA MÚSICA!!















