31 de octubre de 2009

Quemando las naves


Quemar las naves es sinónimo de quemar los puentes, por eso he elegido este poema de Benedetti para cerrar el tema de este mes.

Mil besos y mil rosas.

Malena

................................


QUEMAR LA NAVE


El día o la noche en que por fin lleguemos
habrá que quemar las naves

pero antes habremos metido en ellas
nuestra arrogancia masoquista
nuestros escrúpulos blandengues
nuestros menosprecios por sutiles que sean
nuestra capacidad de ser menospreciados
nuestra falsa modestia y la dulce homilía
de la autoconmiseración

y no sólo eso
también habrá en las naves a quemar
hipopótamos de wall street
pingüinos de la otan
cocodrilos del vaticano
cisnes de buckingham palace
murciélagos de el pardo
y otros materiales inflamables

el día o la noche en que por fin lleguemos
habrá sin duda que quemar las naves
así nadie trendrá riesgo ni tentación de volver

es bueno que se sepa desde ahora
que no habrá posibilidad de remar nocturnamente
hasta otra orilla que no sea la nuestra
ya que será abolida para siempre
la libertad de preferir lo injusto
y en ese solo aspecto
seremos más sectarios que dios padre
no obstante como nadie podrá negar
que aquel mundo arduamente derrotado
tuvo alguna vez rasgos dignos de mención
por no decir notables
habrá de todos modos un museo de nostalgias
donde se mostrará a las nuevas generaciones
cómo eran
parís
el whisky
claudia cardinale.



MARIO BENEDETTI

29 de octubre de 2009

El Puente Mirabeau




El puente Mirabeau mira pasar el Sena
Mira pasar nuestros amores.
Y recuerda al alma serena
Que la alegría siempre viene tras de la pena
Viene la noche suena la hora
Y los días se alejan
Y aquí me dejan
Frente a frente mirémonos-las manos enlazadas-
Mientras que pasan bajo el puente
De nuestros brazos -fatigadas-
Las hondas silenciosas de nuestras dos miradas
Viene la noche suena la hora
Y los días se alejan
Y aquí me dejan
El amor se nos fuga como esta agua corriente
El amor se nos va
Se va la vida lentamente
Cómo es de poderosa la esperanza naciente
Viene la noche suena la hora
Y los días se alejan
Y aquí me dejan
Huyen el lento día y la noche serena
Mas nunca vuelven
Los tiempos que pasaron ni el amor ni la pena
El puente Mirabeau mira pasar el Sena
Viene la noche suena la hora
y los días se alejan
y aquí me dejan

Guillaume Apollinaire

28 de octubre de 2009

Comenzar a andar





He de que quemar el puente...
ese..
que construí con tu sonrisa
ese...
que cada día
hasta mí te traía
ese...
que hacía latir
sin razón
a mi corazón...
No quiero escribir estas palabras...
No quiero renunciar a esperarte...
Pero sé que no vendrás...
Las sogas...
comiensas a caerse,
las tablas resecas...
se parten...
y no las volverás a pisar...
He de que quemar el puente...
Mientras se mantenga en pie
te seguiré esperando
con la mirada puesta
en el otro extremo,
esperando
tus ojos...
esperando
tus caricias...
Pero no llegas...
ni llegarás...
Ya decidiste tomar
otro camino...
He de que quemar el puente
para poder dar la vuelta
y comenzar a andar...

Reina

Pintura: El puente
Pintora: María Xesús Díaz

17 de octubre de 2009

Puentes: un gran rasgo del ser humano


Todos los puentes conservan su misión para siempre, aunque estén destruidos. Un puente es una forma de trascender, de avanzar, de acercarse, de alejarse, de ir y venir, de salvar un obstáculo, y cuando menos de contemplar un genuino símbolo de progeso.
Este viejo puente, pimera mitad del siglo XX, ya no es transitable para vehículos aunque si para personas. Actualmente caminar por él resulta un dicreto placer....el de poseer lo que antes era de los coches y camiones.
Desde los viejos puentes romanos hasta las humildes pasarelas subyace una gran razón: llegar.

16 de octubre de 2009

Nunca quemaré el último puente.



Puede que lo parezca, que a simple vista ni siquiera se vea, que le oculte la niebla o el fuego, que una sonrisa ayude a pensar que así es, que he quemado el puente y las naves.


Pero no quiero engañaros, no es así, y aunque varias veces en mi caminar, he dejado atrás posibilidades, personas, anhelos y deseos, existe solo una persona para la que nunca quemaré el puente aunque lo pueda parecer.

Yo siempre estaré al otro lado, esperando, callando, observando y amando, porque en el fondo me espero a mi misma y solo veo a alguien que no aprende, que no sabe que busca, ni donde buscar.


No estoy triste ya, sé que antes o después el puente servirá, ella lo recorrerá y después juntas podremos quemarlo para siempre, pero mientras, aprendo a ser feliz y a agradecer cada minuto que puedo seguir de pie y sonriente en este lado del puente.
Dicen que si muchas energías desean una cosa en el universo, esta se hace realidad, así que aquí en este blog nuestro que no tiene nacionalidad, ni raza, solo energía positiva, os pido que deseéis conmigo que el único puente que me queda, sea recorrido y por fin se pueda quemar.
Tal vez sea un abuso, pero de quién voy a abusar si no es de los amigos.

Un abrazo

15 de octubre de 2009

Puedo romper mis puentes ...



Puedo romper mis puentes y asesinar quimeras.
Puedo sentirme grande, pequeño, ser el tiempo.
Pero tener la vista risueña de tus ojos
es el mayor tesoro que perdí con el viento.

Pablo Neruda

12 de octubre de 2009

¿CÓMO SEREMOS?

-
Cuando éramos jóvenes y jugábamos con el placer y nos suicidábamos con él, nos preguntábamos entre risas:
"¿Cómo seremos dentro de 10, 20, 30 años?"
"Seguro que yo no llego...", respondía alguno.
Y muchos no llegaron: se anclaron en sus coqueteos con la muerte, que olía a gasolina, alcohol, cristales y agujas.
Y los que hemos llegado hemos roto los puentes entre nosotros y hemos roto -en algunos casos, en mi caso- los puentes con el pasado loco arriesgado, lleno de aristas cortantes y humo espeso.
-

-
Pero esa rotura, esa desmembración con el pasado aún sigue salpicándonos -salpicándome-, en los sueños aún restallan los cables. Y la pregunta "¿Cómo seremos dentro de X años?" va hallando sus respuestas y se parecen sorprendentemente a las descerebradas previsiones juveniles.
El pasado salpica (curiosa palabra...) y salpica, contradictoriamente, cada vez más. Se rompieron los puentes, pero aún siguen cayendo escombros, cascotes, sobre las sucias aguas que separaban -horadando, erosionando- dos islotes de vida.
-

-
Fotografías: Dave Nitsche.

Adios


Y me voy diciéndote adios. Ilusa de mí, cómo si acaso después de decirlo, se borrase para siempre un tiempo que acaba de entrar en el pasado.

Y me voy intentando cerrar las puertas del corazón, sabiendo de antemano que no se pueden cerrar, que quedan siempre entreabiertas para que puedan salir, inoportunamente, los recuerdos que han pasado a formar parte de un capítulo que ha terminado.

Y me voy por el camino que debí coger hace tiempo, pero que no tuve el valor de comenzar a caminar.

Y sé que a veces, cualquier cosa me recordará a tí y alguna fibra de mi ser temblará al contacto con tu recuerdo, pero también estoy segura de que no hay vuelta atrás.

Que lo pasado, tanto lo bueno como lo malo, emprenderán un vuelo hacia el mundo donde mueren los quereres.

Que quise ser justa poniendo objetivamente en la balanza cada uno de tus actos. Que quise salvar lo insalvable, pero la realidad se impuso y supe que nada volvería a ser igual. Que yo, ya no era la misma.

Que todo había cambiado y la decepción y el dolor eran tan grandes, que sólo me quedó poner la palabra por la que tanto había luchado para que jamás existiera...Adios...


Malena

10 de octubre de 2009

El viejo puente

No puedo dejarte

No

No puedo

Deseo volar a un mundo nuevo

Donde mis ilusiones

Caminen mi andar

Donde mis ojos

Recorran colores

Donde mis sentidos

Pueda una risa encerrar

No puedo dejarte

No

No puedo

Quiero correr y no saber

de aquel triste rostro

de aquel sin esperanza

donde encuentre luz

donde haya felicidad

donde en silencio

goce del aroma

de poetas y locos

un nuevo despertar

No puedo dajarte

No

No puedo

¡mi viejo puente!

Y como podre vivir sin ti

Como negar mis deseos de recorrerte

Cada paso...un siglo camine

Como negar mi camino de regreso

No

No puedo

Tendre que quemarte

Y enconces comenzar mi verdadero volar

¿Como olvidarte?


Por Mery Larrinua

Una mudanza que no termina



( ... o una manera de "quemar puentes" ...)


Si me dejo algo -pensé entonces- tendré motivos suficientes para volver, pero olvidé valorar lo que quedaba atrás. Y es que mudarse es más que dejar una cosa por otra, más que cambiar de horizontes o buscar otra luz: es ir dejando, poco a poco, trocitos del ánimo en el ayer.

En aquel tiempo el amor me tenía reservada otras trayectorias, y me fue fácil claudicar a las emociones que me prometía el destino. Me esperaban imágenes que no conocía, otros azules y diferentes lunas, una nueva vida. Con la intensidad que dan los sueños recién estrenados, me propuse derribar cualquier obstáculo y hacer mío lenguas, costumbres, clima, incluso un país. El encanto de tener cerca tan diversas perspectivas inclinó decididamente la balanza hacia otros afectos, sin reparar que el peso de todo lo que yo deseaba era mucho mayor. Cuando llegó la hora no encontré maletas, ni bolsas, ni cofres donde meter mis calles y mis plazas, el ambiente, mi mar. No tenía espacio para acomodar lo que todavía era mi vida, para tener conmigo a todos los que estaban cerca de mí.

Y así comenzó una mudanza con un equipaje que nunca terminaba de llenar, al margen de lo que dejaba almacenado. Era un ir y venir - entre la pérdida y el orgullo de conquistar - en un camino que unas veces sufría de sombras y jóvenes tempestades, y otras se volvía estela donde se hacía liviano mi exigente corazón. Pero aún hoy hay cosas que no encuentran su sitio, sentimientos sin decidir; aún sigo dejando trocitos del alma en esta mudanza que continúa para retomar lo que todavía queda, para soltar – temporalmemte – la piel.

5 de octubre de 2009


Nosotros no quemamos puentes, quemamos naves. Aquellas que nos llevaron a un sitio que ya no deseamos.
Nosotros construimos puentes, que nos acercan a lo que anhelamos, como quien abre caminos sencillamente caminando.
Y de aquellas naves, ¡tantas he quemado!

(Como dice el poeta, en la voz de quien hoy se recuerda: tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo ¡estoy aquí! resucitando...)

Saludos a todos, un homenajito a Mercedes Sosa en este post

Carina Andrea Acosta
(Anata Nakami)

FOTO: Barco de guerra de 3 velas.

3 de octubre de 2009

El Puente colgante




Al principio, no daba con el significado correcto de esa expresión, pero me acordé de una frase de Nietzsche que nos recuerda que no hay una sola muerte a lo largo de nuestra existencia, ya que vamos culminando etapas y es conveniente morir-simbólicamente-para poder nacer en el siguiente estadio, o sea, que hay momentos en nuestra vida que nos vemos obligados a quemar puentes, sin mirar atrás.


Recuerdo la primera vez que crucé el puente colgante de Bizkaia, más conocido como el puente de Portugalete, eso de cruzar a la otra orilla para luego volver al punto de partida, no era un  simple paseo, al menos, no para mi, era un acto cargado de una gran emotividad, era vivir  momentos de transición, de dejar en la orilla de partida lo conocido y  tomar conciencia del ambiente, de la vida, de sus olores, de sus casas y de sus costumbres y de la gente que vivía en la otra orilla.
Aquel primer viaje en el transbordador fue más bien un rito de paso, pero esta vez, afortunadamente, con la posibilidad de regresar a la otra orilla.

Dos años más tarde, dejé el puente atrás y crucé el atlántico pero no quemé ningún puente, supe que tendría que superar esa nueva  etapa de mi vida, que no sería fácil, pero que algún día regresaría a mi querido puente de Portugalete.
Y regresé, y lo volví a cruzar y volví a sentir las mismas sensaciones de aquella primera vez que lo crucé.

Puedo decir que la única vez que he quemado un puente, fue cuando decidimos regresar  a España, con el convencimiento de que nunca más volvería a ese lado del atlántico, pues al salir, tiré, de manera simbólica, las llaves al mar y corrí para que las llamas no me alcanzaran.

1 de octubre de 2009

ROMPERÉ LOS PUENTES.

-
-


Romperé los puentes.
Cortaré los cables.
¿Cuántas vidas he de vivir todavía?
¿Cuántas vidas hay en esta vida?
Instantes, momentos,
unidos por cables.
Puentes entre segundos.
Puentes entre dos mundos.
Puentes que se abren
sobre el abismo.
Sobre los abismos
que socava la propia vida.
-
-
Vida que se rompe.
Vidas que se rompen.
Estruendos, llantos,
risas, encantos;
dormir, despertar, vivir...
Todo sobre una sima.
Y multitud de puentes
que se abren,
que se extienden.
Opciones diferentes.
¿Cuál abres?
¿Cuál cierras?
Múltiples vidas;
todas, dentro de ésta.
-


-

Puente de Brooklin

El puente que los maratonistas distinguimos sobre cualquier otro, el que en octubre se remece con el paso de 30.000 corredores. Consevo el chip de la Maratón de Nueva York 2000, la del milenio...

Contra los puentes levadizos



Nos han contado a todos
cómo eran los crepúsculos
de hace noventa o novecientos años

cómo al primer disparo los arrepentimientos
echaban a volar como palomas
cómo hubo siempre trenzas que colgaban
un poco sucias pero siempre hermosas
cómo los odios eran antiguos y elegantes
y en su barbaridad venturosa latían
cómo nadie moría de cáncer o de asco
sino de tisis breves o de espinas de rosa

otro tiempo otra vida otra muerte otra tierra
donde los pobres héroes iban siempre a caballo
y no se apeaban ni en la estatua propia

otro ocaso otro nunca otro siempre otro modo
de quitarle a la hembra su alcachofa de ropas

otro fuego otro asombro otro esclavo otro dueño
que tenía el derecho y además del derecho
la propensión a usar sus látigos sagrados

abajo estaba el mundo
abajo los de abajo
los borrachos de hambre
los locos de miseria
los ciegos de rencores
los lisiados de espanto

comprenderán ustedes que en esas condiciones
eran imprescindibles los puentos movedizos.

2

No sé si es el momento
de decirlo
en este punto muerto
en este año desgracia

por ejemplo
decírselo a esos mansos
que no pueden
resignarse a la muerte
y se inscriben a ciegas
caracoles de miedo
en la resurrección
qué garantía

por ejemplo
a esos ásperos
no exactamente ebrios
que alguna vez gritaron
y ahora no aceptan
la otra
la imprevista
reconvención del eco

o a los espectadores
casi profesionales
esos viciosos
de la lucidez
esos inconmovibles
que se instalan
en la primera fila
así no pierden
ni un solo efecto
ni el menor indicio
ni un solo espasmo
ni el menor cadáver

o a los sonrientes lúgubres
los exiliados de lo real
los duros
metidos para siempre en su campana
de pura sílice
egoísmo insecto
ésos los sin hermanos
sin latido
los con mirada acero de desprecio
los con fulgor y labios de cuchillo

en este punto muerto
en este año desgracia
no sé si es el momento
de decirlo
con los puentes a medio descender
o a medio levantar
que no es lo mismo.

3

Puedo permanecer en mi baluarte
en ésta o en aquella soledad sin derecho
disfrutando mis últimos
racimos de silencio
puedo asomarme al tiempo
a las nubes al río
perderme en el follaje que está lejos

pero me consta y sé
nunca lo olvido
que mi destino fértil voluntario
es convertirme en ojos boca manos
para otras manos bocas y miradas

que baje el puente y que se quede bajo

que entren amor y odio y voz y gritos
que venga la tristeza con sus brazos abiertos
y la ilusión con sus zapatos nuevos
que venga el frío germinal y honesto
y el verano de angustias calcinadas
que vengan los rencores con su niebla
y los adioses con su pan de lágrimas
que venga el muerto y sobre todo el vivo
y el viejo olor de la melancolía

que baje el puente y que se quede bajo

que entren la rabia y su ademán oscuro
que entren el mal y el bien
y lo que media
entre uno y otro
o sea
la verdad ese péndulo
que entre el incendio con o sin la lluvia
y las mujeres con o sin historia
que entre el trabajo y sobre todo el ocio
ese derecho al sueño
ese arco iris

que baje el puente y que se quede bajo

que entren los perros
los hijos de perra
las comadronas los sepultureros
los ángeles si hubiera
y si no hay
que entre la luna con su niño frío

que baje el puente y que se quede bajo

que entre el que sabe lo que no sabemos
y amasa pan
o hace revoluciones
y el que no puede hacerlas
y el que cierra los ojos

en fin
para que nadie se llame a confusiones
que entre mi prójimo ese insoportable
tan fuerte y frágil
ese necesario
ése con dudas sombra rostro sangre
y vida a término
ese bienvenido

que sólo quede afuera
el encargado
de levantar el puente

a esta altura
no ha de ser un secreto
para nadie

yo estoy contra los puentes levadizos.
Mario Benedetti

Quemando puentes.


He oido muchas veces la canción de "Burning bridges" porque me gustaba y sin saber lo que decía ya que mi conocimiento del inglés es casi nulo. Algo así como "My taylor is rich" y me quedo tan contenta.

Por curiosidad, le pregunté a uno de mis hijos que significaba y me dijo que era algo así como quemando puentes, pero que era en sentido figurado. Que lo que quería decir realmente era la postura que adoptan algunas personas de acabar definitivamente con lo pasado.¡Vamos! un ir cerrando puertas pero de una manera definitiva. Un camino sin posibilidad de retorno.

Y como uno de mis principales defectos es filosofar sobre las cosas de la vida, pues ya encontré un tema a donde poder aferrarme.¿ Hasta que punto cerramos definitivamente las puertas? ¿De verdad quemamos los puentes?.

Todo es muy relativo. Hay veces que sí, que es necesario, cuando de ello depende tu integridad emocional. Pero en esos casos, algo del fuego se prende en tu alma y un trozo de tu falda (tu vida) queda enganchado a la puerta. De cualquier manera es doloroso.

Tanto si es una quemadura, como si te quedas sin el trozo de tu falda, siempre será traumático.

Pero siempre también en algún momento de nuestra vida, nos asaltará la duda de si hicimos bien adoptando aquella actitud tan drástica.Y es que no es fácil quemar puentes, porque al otro lado del río, quedan cosas que en su momento fueron muy importantes para tí. Allí quedaron en sentido figurado, hierbas y flores.

Risas y lágrimas que necesitaste dejar atrás, pero que quieras o no, forman parte del bagaje de tu vida. Una vida en la que se presentan numerosas dudas pero en la que es necesario ir quemando puentes para conseguir nuestra serenidad.

Seguiré oyendo "Burning bridges" pero ahora al menos ya puedo saber en que puedo pensar y por otra parte, estoy contenta porque mi nivel de inglés ya ha subido un centímetro.

My taylor is rich but burning bridges.


Malena