29 de agosto de 2010

LA MÁSCARA

Sentado en su nueva oficina, un abogado recién graduado esperaba su primer cliente. Al escuchar que la puerta se abría, rápidamente levantó el teléfono para hacer creer que estaba muy ocupado. El visitante pudo escuchar al joven abogado decir: 

-“Manuel, volaré a Nueva York para ver si resuelvo el caso del cliente aquel. Parece que esto va a ser algo grande y más difícil de lo que pensábamos. También necesitamos traer al experto americano, Mr. Craig, para que nos dé su opinión sobre este asunto tan importante”. Y, de pronto, interrumpió su presunta conversación con estas palabras:

-“Manuel, perdona, espera un momentito porque alguien acaba de llegar”. Y cortó. 

Dirigiéndose entonces al hombre que acababa de entrar, preguntó el abogado: -“Bien, ¿en qué puedo ayudarle?”. Con una gran sonrisa, entre pícara y maliciosa, el hombre contestó: -“Yo sólo he venido a instalar el servicio a su teléfono, señor”.

4 comentarios:

  1. Genial, que mejor que empezar con una sonrisa el dia...un abrazo.

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  2. muy bueno... ja, ja. se quedó con los pelos parados.

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  3. Ay no!!! me hubiera muerto de la verguenza!!! jajajaja esta muy bueno!
    un beso

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  4. Pues sí, el "batacazo" tuvo que ser fenomenal ... Muy bueno.

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