28 de febrero de 2010

Nuestro crecimiento interior

Este es el post de cierre de Mary, solo que, lo publico yo, eso sí, a petición de ella,  ya que Mary no podía hacerlo por encontrarse de viaje.


“Con CRECIENDO hemos definido entre todos, las bases físicas y metafísicas de “nuestro crecimiento interior”; y hemos dejado claro, que de una u otra forma siempre crecemos y que la mejor forma de hacerlo es siendo uno mismo, lo cual nos ayuda a sentirnos mejor.

Sin embargo ha quedado pendiente la pregunta central del post: ¿qué ocurre cuando nos acomodamos y no buscamos ese crecimiento interior?

Me hubiera gustado leeros en ese sentido, pues seguro que se hubieran aportado ideas muy ocurrentes y llenas de reflexión.

Gracias a todos por vuestra acogida y deciros que me siento muy satisfecha con vuestra participación.

Y como cierre del tema de este mes, aquí os dejo este magnífico vídeo.






24 de febrero de 2010

La niña de los patines

Caramba con
esa pequeña de los patines.
se los calza.
se pone en pie y casi
se cae hacia atrás.

Avanza un pie como
si fuese a alguna parte,
se viene al suelo
y se golpea en una mano.

Apoyada en un escalón,
se levanta,
avanza otro pie,
patina un palmo,
cae y se hiere en la rodilla.

¿Sabes lo que hace ahora?
pues se quita el polvo y se limpia
la sangre, moja con
saliva la herida y entonces
vuelve a adelantar el otro pie.



Autora: Myra Cohn Livingston

20 de febrero de 2010

Crecer era esto

Cuando me tocó dar el estirón, vaya si lo dí. Era tan alta que un día mi madre accedió por fin a que diera unas vueltas en el tío vivo que había en la Plaza de Castilla, cuando aún la Plaza de Castilla tenía solares y sitio para jugar, y el encargado dijo que no, que yo era demasiado mayor.
Entonces empecé a pensar que esto de crecer no era tan buena idea. Y por las noches se me escapaba alguna que otra lagrimilla cuando me daba cuenta de que crecería sin remedio.
Curiosamente, me equivoqué. Es cierto, dí el estirón más formidable del mundo y seguí siendo la niña más alta de mi clase.
Pero el estirón de verdad lo he dado en estos últimos dos años. Si yo hubiera sabido entonces que crecer era esto, no habría sufrido tanto.

18 de febrero de 2010

CRECER Y DOLER.

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Mi hija dice que no quiere crecer. Que no quiere hacerse mayor, porque así llegará a ser abuelita y tendrá que morirse (demasiadas muertes en la familia en los 3 últimos años...)
Mi hija tiene 5 años y 2 meses exactos.
Mi otra hija, que tiene 17 años y que está sufriendo y disfrutando de la vida casi a partes iguales, dice que escuchó en una peli una frase que se le quedó grabada: "Se deja de ser niño cuando eres consciente de que algún día te tienes que morir".
Mientras, mi hijo de 14 años, crece y rapea. Crece (no todo lo que él quisiera) y juega a baloncesto. Crece y se pelea con la Física y con la Química. Crece y yo trato de enseñarle a llevar a cabo algunas faenas ("Sí, ya lo sé: por si tú algún día no puedes...)
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Y los que ya no crecemos (al menos, exteriormente), les vamos enseñando a volar, a salir del nido, a valerse: para cuando ya no podamos, para cuando ya no estemos.
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Mejor que yo, lo dijo (lo dejó escrito) Cayetano Arroyo en sus "Diálogos con Abul Beka":
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"Mirad que los niños son la esperanza que asciende buscando la Sabiduría. En ellos se pueden remediar errores y renovar la esperanza de un mundo mejor.
Llevad con mimo su educación y velad sus sueños para que no sean pesadillas".
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"Mirad los pajarillos que cuando salen de una nidada, cada uno vuela en una dirección y a su aire y cada uno habla con la vida de una forma.
Pensad, pues, que del nido de la familia, cada uno trae un camino y una meta. No hagáis daño imponiendo vuestro camino y vuestra meta a todos vuestros hijos, antes bien ayudadlos para que el fin que traen lo puedan realizar con holgura, y compongan con su trabajo un canto de Armonía. Sabed que el deseo ahoga y el cariño puede matar; mas el Amor siempre libera."
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Fotos: iNeedChemicalX.
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16 de febrero de 2010

DEJAME QUE CREZCA


Déjame que crezca,
te suplico una y otra vez.

Déjame crecer.
No cortes mis alas,
una y otra vez.

Y ahora que somos dos,
pues tus metas y las mías
ya no se corresponden.
Se van alejando nuestros intereses,
quedando los míos siempre rezagados.

Déjame que crezca,
para luchar por lo que creo importante.
Porque si no me dejas crecer,
será imposible que nos volvamos a querer.

14 de febrero de 2010

Adolescente fui...






Adolescente fui en días idénticos a nubes,
cosa grácil, visible por penumbra y reflejo,
y extraño es, si ese recuerdo busco,
que tanto, tanto duela sobre el cuerpo de hoy.

Perder placer es triste
como la dulce lámpara sobre el lento nocturno;
aquel fui, aquel fui, aquel he sido…
era la ignorancia mi sombra.

Ni gozo ni pena; fui niño
prisionero entre muros cambiantes;
historias como cuerpos, cristales como cielos,
sueño luego, un sueño más alto que la vida.

Cuando la muerte quiera
una verdad quitar de entre mis manos,
las hallará vacías, como en la adolescencia,
ardientes de deseo, tendidas hacia el aire.

Luis Cernuda

A eso.....

 


A eso de caer y volver a levantarte,
de fracasar y volver a comenzar,
de seguir un camino y tener que torcerlo,
de encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso..., no le llames adversidad, llámale

Sabiduría


A eso de sentirte impotente,
de fijarte una meta y tener que seguir otra,
de huir de una prueba y tener que encararla,
de planear un vuelo y tener que recortarlo,
de aspirar y no poder,
de querer y no saber,
de avanzar y no llegar.
A eso..., no le llames castigo, llámale

Enseñanza


A eso de pasar días radiantes,
días felices y días tristes,
días de soledad y días de compañía.
A eso..., no le llames rutina, llámale

Experiencia


A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan,
y tu cerebro funcione y tus manos trabajen,
y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta,
y tu corazón ame...
A eso..., no le llames poder humano, llámale

Milagro Divino


* recibido por correo


13 de febrero de 2010

HACIA DENTRO (II).

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II
.
Quiero crecer
hacia dentro.
Lentamente.
Sin prisas,
Momento a momento:
volviéndolo intenso,
aprendiéndolo.
Dejando fluir el río de la vida
hacia el interior,
hacia el mar de mi alma:
inmortal,
apenada,
apenas nada,
que lucha por ser feliz
y aprender la lección.
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Lección milenaria,
que se olvida una y otra vez.
La huella desaparece,
la memoria formateada,
la intensidad repetida,
la intención no aprendida;
el dolor a fuego grabado,
el miedo tergiversado.
Aprende.
Y no repitas.
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Fotos: Kari Liimatainen.
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11 de febrero de 2010

Crecer, creare, crescere.
















Toda creación es crecer,
interpretar el paso por la vida,
lo primigenio del hombre
avanzando en el trazado consciente del camino.
Crecer es superar
imágenes y verbos del tiempo,
querencias a una voz
que nos lleva al futuro inexorable.
Adelantar, tomar conciencia, desbordarse,
añadir citas con atrevimiento.
Es el principio y el fin
que plasma retóricas preguntas,
el sortilegio de la actividad
acompañada de lo físico y la fatiga.
Crecer es partir
desde el momento de llegar
en el silencio más hondo del deseo,
concienciarse de lo irracional
que nace, fluye y se apaga.
Crecer, creare, crescere:
un lenguaje para cada día,
una vivencia hasta el final de nuestra historia.

10 de febrero de 2010

La mujer al borde del acantilado

Una profesora, bajaba a la realidad un concepto de la química: reacción en cadena. Casualmente, para ese momento de las clases escolares, leíamos acerca de los monos que comenzaron a lavar patatas en una isla, lejana a la que otros de su especie aprendían sobre higiene observando al ser humano. Crecer juntos.

Había una vez una mujer sentada al borde de un acantilado llorando, vivía en una pobreza tal que con su única cerilla malograda no podía calentar el biberón a su niño.

Salió de su casa y se sentó a llorar al borde de un acantilado, cerilla en mano; no se sabe a ciencia cierta cuánto tiempo pasó, si se sabe que, en algún momento, se preguntó repetidas veces ¿cómo salgo de esta situación?.

Otra mujer, que pasaba por allí de camino a la escuela con sus dos niños, al verla le preguntó:

- ¿Qué sucede?

Y la mujer al borde del acantilado levantó su rostro y le contó.

- ¿Vas a dejar que una cerilla te arruine el día? Levántate, lávate la cara y sigue adelante.

Y en verdad te digo que, si bien esta es una historia entre mujeres, pudo y puede suceder entre dos hombres, también.

¿Quieres saber más de esta historia? ¿De dónde ha salido o cómo la sé?

Fue la mujer que alguna vez en su vida fue la mujer sentada al borde del acantilado quien me la contó; y es por eso mismo que esta historia tiene una relevancia. Si hubiese sido la otra mujer, no sería menos relevante, es claro, sin embargo estaría tal vez teñida de la vanidad del ayudar.

Una mañana, que podría haber sido esta mañana, salí de mi casa buscando dialogar. No había pasado una buena noche, había soñado con perros salvajes queriéndome dañar, pero encontrando mis gruesas mangas, y me había despertado sobresaltada.

Como desde hace algún tiempo venía intentando descifrar algunas cosas en mi vida, estaba necesitando una buena comunicación, un diálogo que me nutriera de una manera especial. Y las dos entrevistas que tenía con dos personas se pospusieron, y con ello se pospuso un desgaste de energía que no tenía, casi, ya.

Entré visiblemente nerviosa a un comercio de la localidad, al que suelo acudir usualmente en mi día a día; se dio la buena conversación y, adentradas en el diálogo, surgió la historia personal.

¡Grande fue mi sorpresa al escuchar ese recorte de diálogo!

La mujer que se había sentado al borde de un acantilado a llorar, hoy propietaria de un negocio boyante, habló de sí con sencillez; y su historia personal, avalada por la sincera necesidad de aportar un poco de lo mucho que ese momento significó en su propia vida, acompaña este relato de superación personal.

Yo hacía 1 semana que no escribía y se lo hice saber, a menudo el ahorro de energía pasa por cesar sencillamente; le hablé de mis sueños y de mis metas sin presiones ni preguntas, sencillamente compartiendo historia de vida.

Cuando regresé a casa tuve varios intentos: intenté dormir, intenté leer para prestarle un libro del que hablamos, intenté limpiar la casa, intenté llorar, intenté culpar y culparme; intenté muchas cosas, como decía hasta que dí con mi verdad desnuda y me senté a escribir este texto que, espero, te haya gustado y llegado de verdad.


ANATA NAKAMI a tí que me lees.

8 de febrero de 2010

HACIA DENTRO (I).

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I

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Quiero crecer
haciéndome niño.
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Quiero morir
de parto de mí mismo.
-
No quiero ser mayor,
si eso implica ser peor.
-
"Inocente, inocente...",
te destrozará la gente.
-
Los engaños,
los fracasos,
las decepciones,
los dolores,
el alma rota
de estrellas puntiagudas de cristales rotos.
-

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"¿Qué quieres ser
cuando seas mayor?"
Quiero ser pequeño
y refugiarme
en el agujero negro.
Maternal, seguro:
cálido destello oscuro.
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La muerte es nacer otra vez:
hacia dentro,
hacia atrás,
una vez más...
-


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4 de febrero de 2010

La poesía es una forma de ...






La poesía es una forma de
crecer y madurar
Una forma de vivir.
Entro en ella como si entrara
en toda mi sustancia
y al mismo tiempo entrara
en todo el universo.
Me uno al corazón de los que
duermen,
al corazón de los que nacen,
al corazón de los que
mueren.
Mi poesía no gusta de dormir
en los sofás inválidos de las
grandes residencias,
ni doblarse en los palacios
del soborno,
ni olvidar la rodilla en las
iglesias.
Mi poesía navega de sudor,
alza el brazo como un
labrador más,
canta y ríe como una niña
más,
empuja como un
esperanzado más
el denso, duro tren de las
revoluciones.
Mi poesía es una manera de
creer en el futuro
de confiar en el futuro,
de crear el futuro, de moldear futuras
calidades humanas.

Jorge Debravo

3 de febrero de 2010

¿Crecer?


El término crecer se refiere mayormente a magnitudes contables. Usarlo para definir un logro en el nivel de lo interior de la persona supone casi un neologismo. Existe otra palabra más apropiada,tanto en su acepción semántica como ideológica, y esta es madurar. Madurar es evolucionar, alcanzar un estado de progreso más diferenciado y menos primitivo, adquirir propiedades merced a la transformación, madurar es mejorar y tender a lo óptimo. Ignoro porque el término crecer ha hecho tanta fortuna en determinados ámbitos de la psicología pero se me antoja que es una forma de reduccionismo conceptual. Es probable que la riqueza idiomática se esté olvidando progresivamente, por razones tan multifactoriales como se quiera, y que el léxico social se vaya asemajando a un arbol otoñal que pierde poco a poco sus hojas. En un mundo en el que la expresión hablada y escrita se desajusta de los significados pactados intelectualmente la confusión aumenta, y la confusión se activa con una torre de Babel lingüística y puede progresar hacia el desentendimiento global. Usemos mejor las palabras y concedámosles su justa significación. Maduremos.

The Butterfly Circus



Un ejemplo de CRECIMIENTO es el que refleja el cortometraje The Butterfly Circus, dirigido por Joshua Weigel, ganador del Primer Premio del concurso anual del The Doorpost Film Project. Concurso que reconoce la promoción de valores como la esperanza y la dignidad humana, dentro de la aportación que los cortos hacen al respecto.

The Butterfly Circus, se centra en la vida de un circo ambulante dirigido por el Señor Méndez (Eduardo Verástegui), que recorre las tierras devastadas de EE UU tras la Gran Depresión.
En su deambular, descubren a un hombre, Will (Nick Vuijic), que es exhibido en una especie de galería de los horrores.
Will no tiene brazos, ni apenas piernas y su encuentro le cambiará la vida.
El personaje de Verástegui le enseñará a valorarse, a abandonar la idea de que es un ser extraño digno de exhibirse en una feria y a afrontar sus limitaciones.

Os adjunto el enlace de youtube para que podáis ver el corto que dura unos 20 minutos. Espero que os guste.


http://www.youtube.com/watch?v=ZF5M_BjLg8w

1 de febrero de 2010

Vas creciendo sombra a sombra...

Foto: Mishu Vass


Vas creciendo sombra a sombra
abril se desvanece en tus cabellos
papeles sin sueño habitan en los parques
el día negro es una estrella acuática

La iluminación tiene alas del camino
en los muros no pesa el aire
el rostro de la noche en la ventana
es un ser dormido que despierta

Hay un tiempo desvelado que te esconde
y un fantasma que te hace recordar

La primavera oficia en secreto
un diálogo de niños
y en el cuenco de tus manos
pueden volar los pájaros

El mundo es gris en tus pupilas
es un cuerpo desnudo
que se apoya en los párpados

Elástica la luz se cumple en otro asombro

Sólo tu voz rompe la bruma

Vas creciendo sombra a sombra


Homero Aridjis

CRECIENDO


Todos tenemos a lo largo de nuestra vida momentos que nos hacen crecer de una u otra forma.
De esta manera, una elección, un comienzo, un final, una estabilidad, un ir y venir,… deben contribuir a ayudarnos en la adquisición de una madurez como individuo o persona; pero ¿qué ocurre cuando nos acomodamos y no buscamos ese crecimiento interior?

Os invito a todos desde este post, a que ejemplifiquéis ese momento en vuestras vidas en el que descubristeis ese crecimiento, o por el contrario, a que relatéis aquella situación que os dio la impresión de no aportar nada.

Un momento de crecimiento importante para mí, fue el que os relato a continuación:
Con la pérdida de mi padre, me sentía culpable, vacía, desprotegida,… Tal era mi pena, que cuando estaba sola lo sentía respirar junto a mí, es como si me diera su aliento.
Esta situación me hacía sentir protegida, y además iba llenando el vacío que me había dejado su pérdida, favoreciendo que poco a poco fuera desapareciendo la pena.
Aprendí a sentirlo de otra manera, y así descubrí que la muerte no era un adiós, sino un reencuentro; ahora lo siento presente de otra manera, y sé que siempre estará conmigo.