31 de marzo de 2010

El olivo


Yo era de los que acostumbraba planchar el suelo con los pies, en largas caminatas. Mi casa era siempre el punto de partida y de llegada, y mis rutas se extendían por toda Lima Metropolitana. No, no por toda. Por todo lo que para mí era Lima: cualquier sitio al que se pudiese llegar a pie desde mi casa.

La ruta San Isidro-Miraflores era como el Amazonas, y en una de sus afluentes (mis huecos), mis pies se deslizaban por El Olivar. Caminos de piedra sobre un grass en el que juegan los niños, se besan las parejas y cagan las palomas. Pero en un rincón que pocos conocen, casi al final de uno de sus costados, un árbol, un olivo, muy distinto de los otros. Inmenso, majestuoso, orgulloso. Con un tronco inabrazable y unas raíces inquebrantables. Y sus ramas, abrazando el cielo, dejan colgar unas barbas marrones. Un árbol viejo, sabio, que lo ha visto todo, se deja contemplar de día como de noche.

No muy lejos del árbol, en un pasaje peatonal, en la segunda banca, a veces en la tercera, un chica solía sentarse por las noches a conversar. A veces sola, acompañada de su iPod, ensayaba sorbos con un café. Era una escritora, una blogger medianamente conocida. Ése era su hueco.

Yo en el mío, preguntándome por qué el olivo se mantiene de pie, cómo resiste la inmortalidad. Cruzando la pista, en un jardín aledaño, encuentro la respuesta: Oliva, tan inmensa como el otro olivo, tan grande y tan plantada, con unas ramas que también abrazan el cielo pero que a veces, con la complicidad del viento, acarician aquéllas que el olivo estira.

25 de marzo de 2010

El sitio de mi recreo






Donde nos llevó la imaginación
donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos

Donde se creó Ia primera luz
germinó la semilla del cielo azul
volveré a ese lugar donde nací

De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo
De nieve, huracán y abismos
el sitio de mi recreo

Viento que en su murmullo parece hablar
mueve el mundo y con gracia le ves bailar
y con él el escenario de mi hogar.

Mar bandeja de plata, mar infernal
es un temperamento natural
poco o nada cuesta ser uno más.

De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo
De nieve huracán y abismos
el sitio de mi recreo,

Silencio, brisa y cordura
dan aliento a mi locura
Hay nieve, hay fuego, hay deseos
allí donde me recreo



16 de marzo de 2010

Sitios mágicos


A veces algo pasa en un sitio. No necesariamente en un sitio importante, ni espectacular, ni escogido. Puede ser un sitio cualquiera, en un lugar cualquiera. Sucede de pronto, una tarde entre tantas. Una mirada que topa otra mirada entre cristales. Una sonrisa de asombro, palabras que no cruzan los labios, pero se escuchan, y asienten...
Y todo se transforma. La magia desciende desde una altura incierta, y toca con sus dedos todos los rincones. La vista se detiene, y rescata del anonimato las agujas de los pinos, los setos, las copas de los árboles jugando con la luz de media tarde. El sitio se abre paso en la conciencia, y se hace grande. Poco a poco nos cala.
El pequeño rincón se va llenando de nuevos rincones. Todo cobra vida. Gentes que van y vienen, caminando, o leyendo. Cosas que suceden. Briznas de hierba que saltan entre risas. Conversaciones. Piedras de formas caprichosas que deshacen conjuros. Un beso que cierra el telón de una tarde redonda... Ya no es posible separar el sitio de la magia.

Donde uno se transforma,
el sitio se transforma.
Cuando uno se transforma.

Así sucede siempre. Así se construyen los sitios a los que regresamos. Los sitios que amamos. Nuestros sitios...

9 de marzo de 2010


Mi sitio es uno, y son muchos a la vez,mi sitio es donde medito,en soledad,en mi casa, caminando entre la gente, y sentirte en libertad ,es dónde, todos los días me enfrento al "espejo"y me interrogo, me observo y me juzgo,me doy margén,es dónde me veo sin trabas ni miedos,dónde me veo como soy realmente, y, al final, me acepto.

No está en un sitio físico concreto, aunque en mi pequeño taller de trapos me encontréis más a menudo,o en el dolor de estar postrada,sin saber lo que será mañana,me acostumbré tanto a deambular por la vida, que "mi sitio" lo llevo conmigo, como un caracol su casa.

8 de marzo de 2010

Mi rincón favorito


                                            El Rincón de la Victoria, Málaga (imagen: wikipedia)



A media tarde, cualquier día del año, pienso en él con el regusto amargo de la distancia. Se me llenan los ojos de su imagen, y en la boca brota un te quiero que me acerca lo que creía perdido. Nuestros
encuentros tienen la insistencia de un amor sin apagarse y la frecuencia de un péndulo que oscila de verano a verano, desde que se convirtieron en costumbre.


Este rincón de cada año, entre los límites de una montaña humilde y la orilla de sus azules, es hogar de mis encuentros y cita que reconozco como algo mio. El tiempo pone un acento de olvido en su imagen, y de la misma forma la reclama con insistencia hasta que queda aparcada permanentemente en mi memoria. Una y otra vez acudo a mi rincón para vivir consciente esta querencia y librarme del lastre de la añoranza. Recorro sus líneas, nombres y sonidos, inauguro deseos y me entrego al tráfago diario que va llenándome, poco a poco, de vida. Al alba bajo a una playa todavía abandonada aunque no triste y al atardecer son las gaviotas las que acuden al paseo de siempre. Este es mi rincón, al borde de una tierra asomada a su inmensidad, a los pies del acantilado, y el salitre transformando el color y abriendo una puerta hacia toda clase de embarcaciones.

7 de marzo de 2010

Es



Es vacio

Es no tenerte

Te he buscado

! Oh vida de mi vida!

es tu ausencia

es la espera

es mirar el horizonte

es no tener tus brazos

es perder un beso

es sentir el infinito

…mas infinito

es el mar

retirarse de miedo

es una nube sin destino

es "mi hueco”

es ese…

donde hoy

dejaste mi alma


Por Mery Larrinua

6 de marzo de 2010

Mi coche


Mi coche es mi "hueco",
es mi compañero,
el que mejor me conoce,
el que disfruta mis risas y cantos
y el que vela mis llantos.
Es el único sitio
en que que soy yo misma,
y en el que termino después de todo,
de una riña, de una felicitación,...
Es quien mejor conoce mi estado de ánimo.

5 de marzo de 2010

Mi sitio

Hay un sitio interior que me fortalece y me acoge siempre que necesito algo de paz. Tiene diferentes espacios, cual una casa, que he creado desde mi primer meditación.

Aquí guardo (mejor dicho: atesoro) todos aquellos momentos que dan sentido al vivir. También existen perfumes, sabores, sonidos, paisajes y texturas de todo tipo y color.

Es en este sitio interior donde me encuentro cuando río sola sin sentido, cuando la mirada se me pierde como en lejanía, cuando un detalle de la vida me emociona y cuando me siento a escribir.

Propio, como todas aquellas cosas que podemos compartir sólo apenas.




(Esto no es una metáfora)

Mi hueco es un sitio excavado en la tierra, pequeño.
Generalmente llego a él tras un empujón, un golpe por otra más grande, y a veces, las menos, lo alcanzo tras ser lanzada allí por mi dueño.
Buscando refugio.
No es un lugar apacible, eso seguro, y tampoco permite lujos. Pero el caso es que cuando estoy dentro tengo menos frío, me acurruco, y siento que por un momento soy la dueña de un espacio que por estar yo dentro está de verdad ocupado.
Pensareis que me conformo con poco.
Lo aclaro para que me entendais mejor: mi vida tiene como frontera una bolsa de trapo, rodeada de otras me devuelven mi imagen deforme reflejada en sus curvas. Cultivo cicatrices y parece que cuantas más heridas tenga más preciada soy para lo que creo que valgo. El otro día, para colmo, olvidé mi precio.
Pero no os preocupeis.
Con estas palabras, para esto si que aprovecho, os pido un favor.
No dejeis nunca de hacer hoyos en la tierra.
Al menos explicarles a vuestros hijos de qué va la cosa, que los hagan ellos y descubran el juego tirados sobre la arena.
De esa manera podré seguir manteniendo mi casa, salvándome de vez en cuando, y caer rodando, como canica de lujo, dentro de mi añorado agujero.

3 de marzo de 2010

Detenida...





Detenida en el hueco de tu espacio,
fácil a la impaciencia de tu mano,
en el juego incansable, agua y luz,
de la arena y la ola por la playa.

Encendida de ti, llama en tu fuego,
varada ya en tu orilla, puerto y ancla,
presintiendo las cifras de la resta,
mientras sumo otra vez amor y duda.

Otra vez a volar, redoble, vuelo.
A contra luz voltean las campanas
el alegre repique de esta tarde
en vuelo por el aire de tu torre.

Concha Lagos

1 de marzo de 2010

YO MISMO.

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Mi hueco soy yo mismo,
me aíslo:
Agujero negro
atrapándome en su espejo.
Acción irrevocable,
sin arrobos,
sin chantajes.
Me refugio
en la certeza
absolutamente impoluta,
en la acción reflexiva,
autorrecíproca,
antillamativa...
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Sin aludes,
sin vendettas.
En el centro de mi cabeza.
¿Alma incierta?
Arma cierta
que se autodestruye
al menor intento,
al mayor contento.
Mi hueco soy yo;
es decir, el Universo.
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Este es mi hueco

Aquí es dónde leo las nuevas noticias, dónde compruebo el significado de palabras que desconozco, dónde escucho la música que me gusta, dónde desmiento rumores que me parecen poco fundados, dónde encuentro textos de mi interés, dónde veo imágenes que son auténticas obras de arte. Aquí contacto con amigos, intercambio ideas, recuerdos... aprendo lo que antes desconocía, desarrollo mi creatividad, encuentro respuestas a mis preguntas. Aquí es dónde siempre se habla justo de lo que me gusta.

Este es realmente uno de mis huecos favoritos:


Quizás soy muy materialista, pero... ¿acaso no es este un sitio dónde casi siempre se encuentra lo que se busca?