31 de diciembre de 2010

Cierre Las Mil caras del Amor


Finaliza ya el 2010 año bastante revolucionado por muchos acontecimientos a nivel social, político, ambiental y religioso esperando que el venidero 2011 sea mejor. Abrimos Diciembre en Trazando Caminos con las infinitas caras del amor un tema controversial y hermoso. Yo cierro deseándoles a todos que el Nuevo Año sea para todos pleno de espiritualidad, amor y mucha paz en el mundo.

Cierro el tema diciéndoles:

“Hagamos un encuentro con nuestro yo interno, por unos minutos… Abracémonos con nuestros propios brazos, mezamos nuestro cuerpo diciendo ¡Me amo!. Porque solo aprendiendo a querernos a nosotros mismos seremos capaces de amar a los demás”.



FELIZ Y VENTUROSO AÑO NUEVO 2011



María Elena Ponce


SERÁ TU PIEL.



Será tu piel,
mi alimento intenso,
único.
Será tu piel
el anclaje de mis penas
y mis anhelos.


Será tu piel,
mi campo de juegos
y de exterminios
y pruebas
y vaticinios.


Será tu piel la que me prende
y me confunde,
obediente,
rezumante
y resumido.


Vigilia de madejas
y de tramas,
raptor de esencias,
oráculo alterado
sin conciencia.
Apenas sin intervalos,
sin treguas,
urdiendo temblores desnudos,
impulsos impacientes.
Saboreando amplios rumbos y pasajes
y cerrando paréntesis de arcilla.


Será tu piel
osmótica lucidez
habitada de apresuramientos
y deleites y ceremonias.


Será tu piel
esponja arrasada,
apertura definida,
zaguán de mis intentos.


Será tu piel,
zozobra buscada,
aura aletargada,
burbuja en trance,
entrada irreprochable
a otra índole de tiempo.


Será tu piel...


ME DESPERTÉ SOLO Y FRÍO


Me desperté solo y frío
en medio de la terrible ausencia
que me has dejado. Yo te anuncié:
Recuerda este deseo incandescente
cuando el estío”;
pero habrás olvidado, -como siempre-
hacia la estación futura.
Y en la tempestad de roces descuidados,
el calor,
y la brasa próxima que incendia nuestros cuerpos,
sumergida en la ola de sudor que nos bañaba,
te alejas de mi mar
en busca de quién sabe qué brisa inexistente.
Me desperté solo y frío,
aterido por tu vacío,
frío y solo;
pero antes de que fuera el día
regresaste envuelta en la nebulosa
cálida de la noche, tersa tú,
irradiadora de apetitos incumplidos,
y me sacié en la fresca y ácida carnosidad

de tu boca de manzana
con sólo un beso,
preludio del ágape que, agazapado, duerme en mí,
mientras me recupero de la angustia
de tu ausencia
y con todo mi amor te contemplo.

23 de diciembre de 2010

HOY QUIERO......

rmangel



Hoy quiero,
juntar todo lo bueno
y dejar atrás lo malo...

Abrazar
a mis reales amigos,
hoy tan lejanos,
y decirles
cuanto los quiero.

Y a los nuevos amigos
abrir los brazos
para estrecharlos
y decirles al oído
gracias,
por estar conmigo.

Hoy quiero
pedir por los que sufren
injusta prisión
y en general por todos
los que están privados
de la libertad
por una u otra razón.

Por los enfermos
que sufren sus males
y por los viejos
que arrastran sus años
sin tener a nadie
que les tienda una mano

Por la niñez desvalida,
tan abusada,
por las mujeres
que deben soportar
malo tratos
y sentir la esperanza
tantas veces ida.

Por el que añora
su tierra
todos los ratos...

Los que miran el mar
como yo
y sueñan
en olas lejanas
con encajes blancos,
que forman
lejanos retratos.

Por mis seres queridos
tristemente ausentes
y por los hoy,
conmigo presentes.

Niño Dios,
déjanos esta Navidad
junto con tu Estrella,
a los malos y buenos,
incluso
de religiones extrañas,
tu lección más plena.

Que fue nacer
para dar tu Vida
por todos nosotros,
y todo comenzó
en una Nochebuena.

22 de diciembre de 2010

Ella ya lo sabe



Sabe que el amor no es palabra escrita, sino relámpago intangible y ciego,

impulso irracional de rebeldes torrentes, ávido de silencios y latidos desordenados.
Sabe que pronunciar tu nombre es despertar a la vida, y quiere ser árbol, piedra, agua, intensidad indestructible,
pero se siente cristal y seda, junco flexible y tierno,
sacerdotista que se inclina hacia el sonido de tu voz.
Ella ya lo sabe, el amor no es palabra que se escribe.

Un arbol de Navidad lleno de amor y buenos deseos


*
***
******
Quisiera
Armar en estos
Días
Un hermoso árbol de
Navidad.
Y colgar, en lugar de regalos,
Los nombres
De todos mis amigos. Los de cerca
Y los que están lejos. Los de
Siempre y los de ahora.
Los que veo cada día, y los que raramente
Encuentro,
Los de siempre recordados, y los que a veces se me olvidan.
Los constantes y los inconstantes. Los de las horas
Difíciles y los de las horas alegres. A los que sin querer
Herí, y sin querer me hirieron. Aquellos a quienes conozco
Profundamente, y aquellos a quienes apenas conozco por su
Apariencia.
A los que me deben algo y a los que les debo mucho. A los amigos humildes
Y a los amigos importantes. Por eso los nombro a todos, a todos los amigos
Que han pasado por mi vida. A los que recibís este mensaje y a los que no lo recibirán.
Un árbol de raíces profundas para que vuestros nombres no se pueda arrancar jamás.
Un árbol que al florecer el año próximo nos traiga ilusión, salud, amor y paz.
Ojala que en Navidad, nos podamos encontrar para compartir los mejores deseos de
Esperanza
Dando un poco
De felicidad a aquellos
Que lo han perdido todo.
¡¡¡ Feliz Navidad !!!


19 de diciembre de 2010

Amor de Navidad

ECLESALIA, 15/12/10.- Antes de que nazca Jesús en Belén, Mateo declara que llevará el nombre de «Emmanuel», que significa «Dios-con-nosotros». Su indicación no deja de ser sorprendente, pues no es el nombre con que Jesús fue conocido, y el evangelista lo sabe muy bien.
En realidad, Mateo está ofreciendo a sus lectores la clave para acercarnos al relato que nos va a ofrecer de Jesús, viendo en su persona, en sus gestos, en su mensaje y en su vida entera el misterio de Dios compartiendo nuestra vida. Esta fe anima y sostiene a quienes seguimos a Jesús.
Dios está con nosotros. No pertenece a una religión u otra. No es propiedad de los cristianos. Tampoco de los buenos. Es de todos sus hijos e hijas. Está con los que lo invocan y con los que lo ignoran, pues habita en todo corazón humano, acompañando a cada uno en sus gozos y sus penas. Nadie vive sin su bendición.
Dios está con nosotros. No escuchamos su voz. No vemos su rostro. Su presencia humilde y discreta, cercana e íntima, nos puede pasar inadvertida. Si no ahondamos en nuestro corazón, nos parecerá que caminamos solos por la vida.
Dios está con nosotros. No grita. No fuerza a nadie. Respeta siempre. Es nuestro mejor amigo. Nos atrae hacia lo bueno, lo hermoso, lo justo. En él podemos encontrar luz humilde y fuerza vigorosa para enfrentarnos a la dureza de la vida y al misterio de la muerte.
Dios está con nosotros. Cuando nadie nos comprende, él nos acoge. En momentos de dolor y depresión, nos consuela. En la debilidad y la impotencia nos sostiene. Siempre nos está invitando a amar la vida, a cuidarla y hacerla siempre mejor.
Dios está con nosotros. Está en los oprimidos defendiendo su dignidad, y en los que luchan contra la opresión alentando su esfuerzo. Y en todos está llamándonos a construir una vida más justa y fraterna, más digna para todos, empezando por los últimos.
Dios está con nosotros. Despierta nuestra responsabilidad y pone en pie nuestra dignidad. Fortalece nuestro espíritu para no terminar esclavos de cualquier ídolo. Está con nosotros salvando lo que nosotros podemos echar a perder.
Dios está con nosotros. Está en la vida y estará en la muerte. Nos acompaña cada día y nos acogerá en la hora final. También entonces estará abrazando a cada hijo o hija, rescatándonos para la vida eterna.
Dios está con nosotros. Esto es lo que celebramos los cristianos en las fiestas de Navidad: creyentes, menos creyentes, malos creyentes y casi increyentes. Esta fe sostiene nuestra esperanza y pone alegría en nuestras vidas.

Está con nosotros
José Antonio Pagola

18 de diciembre de 2010

El amor en tiempos del ¿y a mí qué me cuentas?


Él me vió pero yo le esquivé.

No me lo puedo creer, pude adivinar en su semblante.

Volvió a intentar el encuentro.Yo escapé rauda y veloz para perderme en una nube errante.

Pobrecita, decían las comadres que presenciaron mi huida.
Nunca lo entenderán.
No les cabía en la cabeza que no aceptara a un príncipe tan hermoso y tan azul como aquél.

Cuando la nube se deshizo en una niebla persistente en mitad de los bosques, aproveché para apearme y caminar errante entre los hermosos árboles que salieron a mi encuentro.

Tras una larga caminata, caí rendida a la orilla de un río caudaloso de aguas azules.
Azules porque de ese color quedó el cielo cuando la niebla se disipó.

Vi mi propia imagen reflejada en el agua y pensé:

Nadie te volverá a pisar Cenicienta querida, va listo el chulo ese si cree que dejaré la tiranía de mi madrastra para caer en sus engañosos abrazos.

De pronto un bicho verde, súcio y asqueroso se posó a mi lado y empezó a croar insistentemente.
De un manotazo lo tiré al agua pero de un brinco volvió a posarse a mi lado, croando insistentemente.

Lárgate de aquí bicho verde, súcio y asqueroso, ¿te crees que esto es un anuncio de cervezas Budweiser?

La pobre rana me miró como si el bicho raro fuese yo (puede que tuviera razón) y me dijo compungida:

Soy la rana del cuento, la que convertirás en un príncipe si me das un beso.

¡Sí, hombre!, exclamé indignida. Solo eso me faltaba, logro esquivar al supuestamente más bello de todos los príncipes para que me salgas ahora con estas.

Mujer, todas las doncellas hermosas como tú buscan a su príncipe.

¡Yo no!, le contesté seguramente en un tono exagerado. Al fin y al cabo ¿qué culpa tenía aquél pobre animalillo de haber sido creado para engañar a las muchachas con una más de las muchas farsas con que nos han educado.

¿Qué hago entonces?, me preguntó francamente preocupada.

Yo qué sé, vete a ver si encuentras a los del chiste aquél en que el rey de la selva reune a todos los animales para comunicarles que celebrarán la fiesta de la primavera.

Sí, claro, contestó la rana algo molesta, Y me tocará hacer el papel aquél del bicho verde, súcio y asqueroso ¿no?

Es admirable la autoestima que puede llegar a tener un bicho verde, súcio y asqueroso como aquella rana que jamás se vio a sí misma de esa guisa.

Claro, claro, le dije yo comprensiva. Te entiendo. Pero no cuentes con que yo te de un beso. Eso jamás.

Entonces ¿qué harás?

Pues no sé, supongo que seguiré caminando por el bosque a ver si encuentro mi lugar en la vida.

¿Por un bosque?

¿Dónde si no?

En los bosques solo hay brujas y duendes. Bueno, está la Blanca Nieves pero esa también acaba en manos de un príncipe.

Pues si que está jodido todo. Tendré que convertirme en una bruja si esa es la única salida que tengo.

Y dime ¿por qué no quieres a ningún príncipe?

Porque son unos cursis y además, una vez te casas con ellos, te pasas la vida comiendo perdices.

¿Y no te gustan las perdices?

No, a mí me gustan las hamburguesas, los bocatas de frankfurt, los helados de vainilla, los pasteles de chocolate, pegarme el lote con algún chico que me guste... pero no me gustan las perdices.

Pues no sé, ojalá pudiera ayudarte, pero ya ves, tengo que quedarme aquí hasta que venga alguna chiquilla cursi y gilipollas y me de el beso que me convierta en un estúpido príncipe.

Y cuando eso pase ¿qué harás?

Pues supogo que dedicarme también a comer perdices.

¡Jo, qué mierda, ¿no?!

Sí, hija sí.

Nada pues, oye que te vaya bien.

Lo mismo digo, un beso.

¡No, un beso no!

Ay, perdona, es la fuerza de la costumbre. ¡Suerte!

Ciao.

ANUDADOS


Tu cuerpo,
mi cuerpo;
despojados,
desnudos,
entrelazados,
desmayados,
confundidos,
anudados:
éxtasis.

16 de diciembre de 2010

COMO NIEBLA ACOSADA


Como niebla acosada entre valles
por manos ciclópeas de intransigente conducta
o fiereza de pulcritud inmarchita.
Como náufrago vomitado por el dios Neptuno
tras el engendro de tres días
en el seno angélico de su sirena favorita.
Como partícula cósmica
en noche de hechizo celeste
propagada hacia el centro cálido
de recepción cóncava.
Como perro escolar y juguetón
que deslumbrado por la lepidóptera carrera
-de flor en flor-
trata de libar la inconsciencia
de todas la cabezas polinizadas
y brinca ebrio de emoción.
Como lava ardiente,
nacida en el cráter de la risa
o el jugo fresco de una naranja
horadada por incorrupto beso.
Como el brazo líquido
que corre por cauce amado
y se mece entre cordilleras
de senos acuconos.
Así corro yo, infatigable,
tras el aroma de tu huella virginal.

15 de diciembre de 2010

DESPERTAR


¡Sorpresa del alba!

La mañana proyecta el contraluz
de tu inconfundible silueta
como vomitada por ánfora embrujada:
mi diosa está en el pedestal
y me apresuro a adorarla.

¡Sorpresa del alba!

Se desgarra el velo de la noche
y tu esfinge ensaya una leve sonrisa
con la que inauguras la mañana:
pongo un húmedo beso en tus labios
y tus brazos me enlazan.

¡Sorpresa del alba!

14 de diciembre de 2010

Me recuerdo hace 20 años .

      Me recuerdo hace veinte años
      tímida, asustada
      sintiendo vergüenza al mirarte
      sonrojándome cuando tu me mirabas.

      Ha pasado el tiempo,
      hemos vivido
      hemos hablado
      nos hemos amado.

      Con el pelo cano
       y mi rostro arrugado
       te muestro sin pudor mi cuerpo
       y busco el tuyo para besarlo.

       Ha pasado el tiempo,
       hemos  sufrido
       hemos luchado
       nos hemos amado.

       En la madurez de mi vida
       necesito el calor de tu cuerpo
       y el apoyo de tus brazos
       el sabor de tus besos
       las caricias de tus manos

       Ha pasado el tiempo,
       hemos hablado
       hemos vivido
       hemos sufrido
       hemos luchado
       hemos amado

       El tiempo seguirá pasando
       y seguiré envejeciendo,
       pero siempre a tu lado
       hablando, amando

                                                                             Chelo    7  de Junio 1997

12 de diciembre de 2010

ASÍ TE QUIERO


Me entregué a tus brazos desnudos sin desear más que tu consuelo, `
Pero la noche nos vistió de magia y navegamos entre caricias y besos
Que hicieron naufragar la promesa de no volver a poseernos.

No hubo estrella que no alumbrara con su luz la letanía de abrazos y anhelos consumados,
Al despertar rodeabas mi cintura con tu brazo, e impregnabas mi cabello con el perfume de tu aliento azucarado

Te he observado sigilosa mientras velaba tu sueño.
Tierno, gentil, bello, dulce, suave, sereno…
Tantos años conociendo tu cuerpo, y hasta hoy no he descubierto la presencia de un ser inmenso
He necesitado tanto tiempo para saberte, para entender que te quiero así,
ataviado con tu traje de alegría, y una sonrisa, de sombrero.
Hoy tu mano electriza mis entrañas, tus besos se engendran con mis besos
Tu vida se convierte en mi morada,
Con tus caricias moldeo nuestro lecho

Si juré amarte hasta la muerte, pero la vida mató ese juramento
Hoy sólo te prometo mi esperanza de enredar mi vida con tus sueños

Sherezade

11 de diciembre de 2010

Cuando el amor se olvida...

¡Los suspiros son aire y van al aire!

¡Las lágrimas son agua y van al mar!

Dime, mujer, cuando el amor se olvida

¿sabes tú adónde se va?

Gustavo A. Bécquer

¿Por qué?

porque me buscó
porque supo estarse quieto cuando lo encontraba
porque entre sus manos cabían todas aquellas ilusiones
-aún las que pedí prestadas-

porque sabe complacerme
porque su carcajada acompaña la alegría y su hombro el llanto
porque una mirada de su brillo particular apuñala mis miedos
porque basta saber de su existencia
porque el suave perfume de su piel atraviesa las sábanas
porque sabe acariciarme el cabello
- y a veces lo desenreda con los dedos -

porque cuando es de fuego la madrugada olvida pensar en obligaciones
porque suelo mirarlo largamente y sentir alegría
porque un día las batallas al conocernos acabaron en compañerismo

porque nos elegimos a diario y hay sueños en común
porque su abrazo no asfixia y su opinión no molesta
porque baja la tapa del váter y la ropa sucia está en su sitio
porque discute sin pelear y apoya sin presionar
porque respira y late mientras me duermo en su abrazo
y por tantas otras pequeñas cosas que incluyen el respeto ...

9 de diciembre de 2010

Quiero escribirte un poema


Quiero escribirte un poema
y decirte que te quiero.
Quiero cogerte en mis brazos
y que se quiebre tu cuerpo.
Quiero mirarme en tus ojos
y que palidezca el cielo.
Quiero beber de tus labios
y que suavices mi aliento.
Quiero acariciar la noche
que encierras en tus cabellos.
Quiero que sientas el amor
de la punta de mis dedos.
Quiero acariciar tu piel
y que no te de miedo.

Escrito por Carmina ( mi hermana) el  20 de abril de 1989

8 de diciembre de 2010

ABRÁZAME


Abrázame
en el regazo de tus pabellones
y usa la pauta de la pausa,
antes de despreciar el cáliz que te ofrezco,
pues no milito creencias ni consignas
que quieran hieratizarte
como una estatua.
En la quietud, en el bullicio,
en la soledad de tú y yo solos
no quiero que seas el recipiente.
¡Actívate!
Contémplame:
degusta de mis formas
y si te pierdes, me hallas.

6 de diciembre de 2010

Cuando él llegue



Cuando él llegue,
deshaciendo la silente soledad
de mis naufragios,
cuando convierta el ritual del dolor
en imágenes de fugaces perspectivas,
seré entonces fiel al acoso de las nostalgias,
-retazos de luz que sucumbe pletorica de asombros-
cuando llegue el tiempo ... de azahares y membrillos.
Ahora todo está inmóvil:
el fuego deja sólo torpes huellas de cenizas
y hace morir amaneceres
en la cúspide de un alba indolente, sin fortuna.

5 de diciembre de 2010

En Nombre del amor

Tal vez... Deje de llover


Tal vez yo sigo siendo
ondulante río en el viento
y sin saberlo,
soy ese paso lento
en las huellas del rocío
que en su canto de silencio,
se vuelve llanto en tus ojos
humedeciendo mis versos.


Y cuando los labios
en un apenas nada,
siguen aferrados a ser
interminable aguacero,
el alma se nos desgaja
bajo el profundo azul
de otro sueño,
mientras las pupilas
hacen alianza con la luz
para que las manos
sostengan entre ellas,
indefinidas sombras
buscando dar forma
y textura al vacío
en un pulsar arqueos.


Y en este pensar
de mata sueños,
crece un sentir
como flor audaz
abriéndose caminos
en lo inhóspito del desierto,
aunque tengamos que ahondar
en los síntomas de un veneno
que sabe sonreír con la sed.


Quizás tengamos
que fraguar otro duele
cuando una vez más,
nuestras miradas sumen y resten
esos rostros que aún muerden,
asumiendo con valor
un volver a comenzar
desde el misterio del cero,
entre el constante vaivén
de unos recuerdos
que van y vienen,
renombrando fechas
que aún conservan
el amargo sabor
de las frutas verdes.


Tal vez para nosotros
un día deje de amanecer gris
y el amor aún tibio en la piel
se nos muestre transparente.


©María Elena Ponce®

2 de diciembre de 2010

Unidad en ella



Cuerpo feliz que fluye entre mis manos,
rostro amado donde contemplo el mundo,
donde graciosos pájaros se copian fugitivos,
volando a la región donde nada se olvida.
Tu forma extensa, diamante o rubí duro,
brillo de un sol que entre mis manos deslumbra,
cráter que se me convoca con su música íntima,
con esa indescifrable llamada de tus dientes.
Muero porque me arrojo, porque quiero morir,
porque quiero vivir en el fuego, porque este aire de fuera
no es mío, sino el caliente aliento
que si me acerco quema y dora mis labios desde un fondo.
Deja, deja que mire, teñido del amor
enrojecido al rostro por tu purpúrea vida,
deja que mire el hondo clamor de tus entrañas
donde muero y renuncio a vivir para siempre.
Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo,
quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente
que regando encerrada bellos miembros extremos
siente así los hermosos límites de la vida.
Este beso en tus labios como una lenta espina,
como un mar que voló hecho un espejo,
como el brillo de un ala,
es todavía unas manos, un repasar de tu crujiente pelo,
un crepitar de la luz vengadora,
luz o espada mortal que sobre mi cuello amenaza,
pero que nunca podrá destruir la unidad de este mundo.

Vicente Aleixandre

COMO LAS OLAS DEL MAR

004


Tu amor tiene cadencia de mar
porque vas y vienes
susurrándome viejas canciones
en olas de ensueños

En ellas me adormeces
y juegas y enlazas mi pelo
con algas marinas
y por eso te sientes mi dueño.

Pero algunas veces ruges
en tormentas con truenos
y vas y vienes,
golpeando las rocas
y agitando la arena
en medio del suspenso
de mi alma en pena.

Esos pocos momentos pasan
y el mar calma su bravura.

Y vuelve el ir y venir
de las olas
marcadas por la dulzura.

Angelica Mora