
Angélica Mora
"En cosa de amores
todas somos cero"
me sentenciaba
mi abuela
sentadas ambas
frente al brasero.
Y yo rompía
entre mis dedos
ramos de abrojos
viendo mi caballero
desapareciendo
tragado por un abismo
frente a mis ojos.
La maldición
me decía
viene de muchos años
perdidos en la historia
de una familia
llena de falsa gloria.
"Que un visigodo,
que un árabe
vaya uno a saber...
con feroz maña,
rompió hace siglos
en España
el corazón
de una mujer".
Y ella maldijo
a todas las que
descendemos
de allí.
De ese árbol
encantado
del cual
tu propia hija
te culpará a tí.
Me ha encantado este poema, tiene ritmo y pone de manifiesto esa cadena de culpabilidad que termina nunca. He leído también tu otro poema. Precioso.
ResponderSuprimirUn saludo.
Lys, muchas gracias...
ResponderSuprimirApenas termine mi blog con los poemas te voy a invitar a que lo visites.
Mil Gracias por tu gentileza y por haberte sumado a mis otros blogs.
Saludos!!!!