28 de abril de 2011

¿Cuándo se perdió?

 Durante todo el mes he estado dudando si poner esta publicación o no, pues no quería que me volviesen a  acusar de centrar el tema en España, pero ahora que el mes acaba y que todo el mundo ha tenido la oportunidad de colgar y de decir lo que ha querido, me voy a permitir el lujo de hacerlo.

Mis padres me educaron en el esfuerzo y en el respeto; respeto a los mayores, a los profesores, a los médicos… a todas las personas en general. Nosotros, en casa, creo que hemos hecho lo mismo con nuestros hijos y, si pegunto a la gente de mi entorno, ellos me dicen que también lo han hecho con los suyos. Entonces… ¿cuándo se perdió el respeto? ¿No será que poco a poco las leyes han ido quitando a los profesores esa autoridad que iba unida al cargo?
   Se ha puesto de moda una, mal interpretada, igualdad para todos y de ahí viene que algunos padres se crean con el derecho de interrogar sobre el qué y el cómo enseñan; y no les basta con interrogar, que no está mal, sino que opinan sobre la labor del docente, olvidando que el profesor es un especialista de la enseñanza.
Pero no se ha quedado solo ahí, sino que a esto se une que algunos padres, apoyados por las leyes, llevan esa igualdad a profesores-alumnos y, por supuesto, en esa igualdad son los niños, que para eso son sus hijos, los que salen beneficiados. ¿Cuántas veces hemos oído: Mi hijo me cuenta otra cosa, y él nunca miente? Y hay que abrir expediente con testigos y demás para poder actuar.
A los cambios de leyes se ha unido un cambio en la sociedad: padres y madres que trabajan, que están poco tiempo en casa con sus hijos y que lo que esperan al volver del trabajo es relajarse y descansar y no quieren discutir. Y como es más fácil el sí que el no, acceden a los caprichos de los niños: televisor, mini cadena… y si hace falta, uno para cada habitación. Niños que la primera vez que oyen no es en el centro escolar. ¿Cómo esperan que esos niños reaccionen cuando se les intenta poner límites?

9 comentarios:

  1. Yo, de verdad que cada vez estoy más... no sé ni qué palabra usar para describir cómo me siento ante todos estos "ataques".

    Es terrible, y real, completamente cotidiano en nuestros centros. Padres que vienen a hablar contigo en plan interrogatorio policial, y, a pesar de todos nuestros años de magisterio, tablas que se dice, por dentro nos dejan bailando el twis!
    No es normal!

    Eso también me lo pregunto yo: cuándo se perdió el respeto?
    Pues es muy fácil, cuando oímos a una madre que le está increpando al hijo por cualquier cosa y le dice: "mecagüen tu puta madre!" y la "puta madre" es ella... y el niño le contesta: "Déjame, que te doy una hosti!"... o: "ya le voy a decir yo a la cabrona de tu profesora..." Esto es tal cual, lo he oído yo, o que te digan: "Y no te doy una hostia, porque eres la profesora de mi hijo!", también! No a mí, pero sí en mi centro.

    Entonces... por dónde se puede atacar?
    Ayy, ayy y más ayyy!

    Ahora dicen que somos autoridad! Pero si nos la tienen quitada?

    Qué complicado se está poniendo todo, qué complicado!

    La verdad que por mucho que hablemos del tema, ahora, es muy difícil que esto tenga una solución a corto plazo.
    Los ejemplos a seguir que se dan en esta sociedad no son,precisamente, los más ejemplificantes!

    Hasta dónde se puede llegar?
    ¿?

    Pues eso, para seguir el debate!

    Un abrazo.
    Lo estás llevando muy bien el tema de este mes, tema peleagudo!
    ;)

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  2. Muchas gracias Edurne, por tu comentario. Un abrazo

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  3. Mi solidaridad y apoyo a todos los docentes, y mi acompañamiento, cercanía y cariño para Chelo por todos los temas que trata y muy especialmente por este de la educación.

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  4. Hola. Me gustaría dar mi opinión, aunque no se si será muy válida, porque creo que la diferencia está en que vosotras hablais de una ciudad y yo de un pueblo pequeño, -3500 habitantes-. Aqui os puedo asegurar que esto no ocurre. Seguramente es debido a que nos conocemos casi todos, esto significa que con los profesores nos vemos tomando café o en la biblioteca. Los niños de los demás también son un poco "nuestros".Desde la guardería están juntos con las mismas profesoras que casi, casi tenian sus madres. Y esto aunque no es idílico los niños captan esta unión maestro/padres/abuelos. Claro, también los hay que se creen más listos que nadie, pero la gran mayoria actua con respeto. Esto de: "ya le voy a decir yo a la cabrona de tu profesora..." Aquí, a nadie se le ocurre. Como tampoco se les ocurre hablar con voz alta en la biblioteca.
    Otra cosa es cuando por edad van al Instituto. Entonces la cosa tambalea, ya que tienen que ir a otro pueblo más grande. Pero pienso que los niños han tenido unos años que han aprendido a convivir y ser respetuosos.
    Lo mismo digo de la emigración. Las personas que viven aquí vinieron de la India. Serán unos 30 o 40, y todos son de allí. Pues no han tenido ningún problema para adaptarse, es más, uno de ellos da clases de inglés a los jubilados, gratis, claro. Y el catalán lo chapurrean todos a un nivel que se entiende. El castellano bien, claro. Bueno, pues poned a estos 40 emigrantes en el barrio del Raval de Barcelona, y vereis que dentro de poco serán como los demás.
    Yo también doy mi solidaridad y apoyo a todos los docentes.
    Un abrazo.

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  5. Josep por supuesto, tu opinión no sólo es válida sino muy valiosa, pues se trata de eso de intercambiar opiniones.
    Muchas gracias por comentar.

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  6. Francisco muchas gracias por tu comentario.

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  7. Creo que este mes se ha tocado un tema bastante delicado y nada fácil de tratar de forma desapacionada.

    Somos un país en donde la educación está en la lucha política, algo que no es bueno para los que forman parte del proceso educativo. Luego esta la generación de los padres (nuestros hijos) que en la actualidad tienen los hijos (nuestros nietos) en la escuela, posiblemente les dimos todo y no supimos decirles ¡¡no!!, evidentemente hoy sus hijos están educados en esos mismos parámetros y aún más marcados, si a eso le sumamos, hasta no hace mucho, que niños con 16 años ya ganaban una pasta trabajando en la obra "miel sobre hojuelas".

    Igualmente he de manifestar que no en todas las escuelas tienen los problemas que aquí se han ido planteando, ya hemos visto como en un pueblo catalán con emigrantes, no existen problemas, en ciudades de tipo pequeño o medio, no existen grandes problemas en los centros educativos, es en aquellas macro provincias y grandes pueblos con problemas de integración social donde este tipo de problemas es más apreciado.

    Acabo de leer unos datos sobre alumnado inmigrante en colegios públicos, concertados y privados y no vamos a negar que en los públicos recae la mayor parte de los niños de emigrantes de todas las nacionalidades y sin una formación adecuada y medios para atenderlos esto está siendo un auténtico foco de problemas.

    No voy a seguir extendiéndome más, hay tema para escribir libros y libros; solo agradecer a Chelo por elegir un tema que le toca, muy pero que muy de cerca y por como lo ha llevado.

    Un cordial saludo y hasta la próxima.

    Emilio

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  8. Felicidades Chelo, muy claro y directo tu tema, peleagudo y difícil.
    Dar marcha atrás a las costumbres es imposible. Un ejemplo: los buitres por falta de alimento atacan animales vivos ... esa nueva "costumbre" adquirida por la necesidad es una evolución dificil de hacer volver atrás. Tan difícil como hacer que un maestro sea respetado por lo que es, como antes, ahora las maneras son otras, el profesor tendrá que enfrentarse a nuevos retos y superarlos con su autoridad, LA SUYA PROPIA, que es la mejor.

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  9. Uno de los factores del fracaso institucional y social en la educación actual, al que nunca se hace referencia por ser políticamente incorrecto, es la pérdida de espititualidad en la escuela y en las unidades docentes. No me refiero a la religión, aunque la religión si sea una forma de espiritualidad. La debacle de valores éticos en las aulas y sus aledaños está alcanzando un punto crítico, y el laicismo oficial no ha tenido el impacto moral esperado. Algo está fallando, sin duda. O se retoma el pensamiento inmaterial y la dimensión interior del ser humano en la formación escolar o el deterioro llegará a la destrucción de la convivencia cívica.

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