
(Mosaico de una iglesia en Tabgha, Israel).
Angélica Mora
Dios,
Dios bendito
tu bien lo sabes.
Hay tanta hambre
desesperación y enfermedades...
La miseria
galopa por donde quiera que mires
y causa estragos enormes
a los más pobres.
Por eso,
multiplica Señor,
el pan en el mundo.
Mira a los que alzan sus manos
implorantes
que van luego a sus bocas
vacías.
en gestos
que no veo pero
siento en lo profundo.
Has llegar a ellos
el Pan bendito,
multiplicado,
como en Galilea.
Con cinco panes
y dos pescados
llegaron a ser miles
y se juntaron
doce canastas
con lo sobrado
en el medio de la era.
Multiplica el pan
-alimento divino-
como hiciste
en las bodas de Canaán
con el vino.
Cede tu cuerpo
en el pan
como lo haces en los templos
con la Eucaristía.
Entrega tu Amor así
a tanto niño
hombre y mujer
hambrientos
que se fallecen sin comida
en lenta agonía.
Produce el milagro del pan
para ellos
-Señor-
cada día.
Hay un pan que nos mantiene y otro que nos transporta a la eternidad: "El que coma de este pan vivirá eternamente". (Jn 6, 58)
ResponderSuprimirMe alegra tu cita, amigo Francisco. Comparto tu fe.
ResponderSuprimirAmen...
ResponderSuprimirpara los dos.
Hermosa oracion y a la que nos unimos...un abrazo.
ResponderSuprimirbonita oración, pero pienso que la multiplicación de los panes está en nuestras manos... sólo debemos mezclar agua y harina, algo de sal y de levadura, y al horno...
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