Angélica Mora
El llevar a cabo una mudanza
El llevar a cabo una mudanza
nos ayuda a simplificar la vida
ya que nos fuerza en forma atrevida
a eliminar
usando una mística balanza.
¡Ay,pero cómo duele
dejar atrás lo que hemos tenido!
libros, algunos no leidos
ropas y hasta los románticos peleles.
Sumida en la pena de las cajas,
sopesar en las manos todo lo querido
te roe y aprieta el alma, sin sentido
al pasar todo por la virtual baraja.
Esto sí
esto nó
llevemos esto
mejor que nó.
Y luego en tu nuevo mundo
compruebas que dejaste algo esencial
algo muy necesario y particular
que deberás salir a comprar todo iracundo.
ya que nos fuerza en forma atrevida
a eliminar
usando una mística balanza.
¡Ay,pero cómo duele
dejar atrás lo que hemos tenido!
libros, algunos no leidos
ropas y hasta los románticos peleles.
Sumida en la pena de las cajas,
sopesar en las manos todo lo querido
te roe y aprieta el alma, sin sentido
al pasar todo por la virtual baraja.
Esto sí
esto nó
llevemos esto
mejor que nó.
Y luego en tu nuevo mundo
compruebas que dejaste algo esencial
algo muy necesario y particular
que deberás salir a comprar todo iracundo.

Por suerte en mi vida solo hice dos mudanzas, pero como me costaba deshacerme de algo..Todo lo necesitaba jeje aunque no lo usara, pero como tu dices dejamos tantas cosas y despues hay que salir de compra.
ResponderSuprimirMuy cierto tu poema.
Besitos de Arte.
La veces que me ha tocado mudarme, gozo boanto lo que uno va guardando sin "razon", me encanta cambiar...eso si...mis libros...siempre van conmigo....
ResponderSuprimirun abrazo
Habré vivido entre diez y quince mudanzas en mi vida,y es un buen aprendizaje para repasar todo lo que realmente nos sobra,entre lo que desechaba y lo que se rompía en los traslados aprendí a no echar de menos esas cosas, porque las importantes no caben en una caja, están el corazón, en nuestra mente.
ResponderSuprimirArteDeAmar, así es. Me ha pasado varias veces.
ResponderSuprimirMery, yo soy lo que se llama "cachurera..." y no boto nada.
ResponderSuprimirSufro horrores en las mudanzas.
Cariños
Luisa, tienes razón en lo espiritual.
ResponderSuprimirPero siempre en la vida nos enfrentamos a deshacernos de las cosas, incluso sentimentales... y cómo duele.
Me sonrio al leerte, pues quién no lo ha sufrido.
ResponderSuprimirChelo, cuando cerré mi blog, del que te hiciste seguidora, lo cerré con las sevillanas del adiós, me dejaste un comentario .
Tendré esa suerte ahora que he vuelto con este nuevo blog?.
Pincha en mi imagen.
Gracias, manolo
Y tanto que duele,Angélica ¡¡ Todavía recuerdo unas cartas que rompí en una de mis mudanzas,por aquello de un "no querer mirar atrás",y creo que las recuerdo más por el hecho de romperlas,que sí, acaso estuvieran en un rincón cubiertas de polvo...
ResponderSuprimiryo recuerdo las casas con camaras donde se metian to caso de nios ahora todo piso es escaparate desde que entras poco hay para ocultar a la vista
ResponderSuprimir