29 de abril de 2011

Cerrando tema


Al aceptar el compromiso de proponer y llevar adelante el tema durante el mes de abril me hice varias reflexiones. Una, aclararme a mí  misma que no era un lugar en el que tuviese que demostrar ni mis conocimientos, ni mi “sapiencia”; y la otra fue sobre la baja participación que hay. Un blog con tantos seguidores, ¿por qué tiene tan pocas publicaciones? Y, sobre todo, ¿por qué hay tan pocos comentarios? ¿Será porque los temas son muy especializados? ¿Será …? ¿Se le podría dar vida al blog?  ¿Cómo?
Una vez hechas esas reflexiones, el paso siguiente era buscar tema y ver cómo lo llevaba adelante.
¡El tema! Hay muchos temas que me apasionan, pero a los demás ¿les interesarían?
Por mis reflexiones anteriores debía elegir un tema que no fuese muy especializado, tenía que ser un tema actual, popular y, por qué no, incluso polémico, sobre el que todo el mundo pudiese hablar, o mejor, publicar sin mucho esfuerzo.
¿Cómo llevarlo adelante? Llegado a este punto no me parecía correcto empezar publicando lecciones magistrales. Lo haría utilizando un método muy usado en la enseñanza, las preguntas, eso es, utilizaría poemas, relatos sencillos (incluso pueriles), narraría experiencias con el solo hecho de dar pie a un interrogante con el que terminaría y que sería lo fundamental de la publicación y, así, eso suscitaría debate y motivaría a quien lo leyese a comentar.
¡Ah! Y si narraba cosas de mi país podía ser que se animasen a contarnos cosas de otros países y así podía haber un intercambio cultural muy interesante.
Y así, poco a poco, elaboré la unidad didáctica que iba a desarrollar durante el mes de abril en la que había unos objetivos, unos contenidos, una metodología y una evaluación.  La evaluación, que es lo que falta, me la voy a guardar para mí,  ya que uno de los objetivos de la evaluación es corregir los fallos para que no se vuelvan a cometer la próxima vez.  Pero no habrá próxima vez ya que con anterioridad le he manifestado a nuestra coordinadora el deseo de dejar el grupo.
Aunque sí me gustaría añadir que, quizás, el título que he elegido no ha sido el más acertado ya que ha permitido que ciertas intervenciones hayan tomado unos derroteros que  yo no tenía previsto, lo que, a su vez, ha hecho que algunas de las publicaciones que sí tenía preparadas no vieran la luz. Además, le ha restado el carácter popular que pretendía darle cuando lo programé. 
Cerrando tema:
Los grandes filósofos y pensadores seguirán elaborando excelentes teorías, pero si los que gobiernan no elaboran unos planes de formación para el profesorado que estén de acuerdo con ellas y unos planes de enseñanza que vayan de acuerdo con los cambios que está experimentado la sociedad, y si los profesores no son conscientes de que ellos, juntos con los  padres, son los verdaderos artífices del cambio, las grandes teorías, por  muy buenas e interesantes que sean, sólo serán eso, teorías.


“Educad a   los niños y no será necesario castigar a los hombres”
Pitágoras

28 de abril de 2011

¿Cuándo se perdió?

 Durante todo el mes he estado dudando si poner esta publicación o no, pues no quería que me volviesen a  acusar de centrar el tema en España, pero ahora que el mes acaba y que todo el mundo ha tenido la oportunidad de colgar y de decir lo que ha querido, me voy a permitir el lujo de hacerlo.

Mis padres me educaron en el esfuerzo y en el respeto; respeto a los mayores, a los profesores, a los médicos… a todas las personas en general. Nosotros, en casa, creo que hemos hecho lo mismo con nuestros hijos y, si pegunto a la gente de mi entorno, ellos me dicen que también lo han hecho con los suyos. Entonces… ¿cuándo se perdió el respeto? ¿No será que poco a poco las leyes han ido quitando a los profesores esa autoridad que iba unida al cargo?
   Se ha puesto de moda una, mal interpretada, igualdad para todos y de ahí viene que algunos padres se crean con el derecho de interrogar sobre el qué y el cómo enseñan; y no les basta con interrogar, que no está mal, sino que opinan sobre la labor del docente, olvidando que el profesor es un especialista de la enseñanza.
Pero no se ha quedado solo ahí, sino que a esto se une que algunos padres, apoyados por las leyes, llevan esa igualdad a profesores-alumnos y, por supuesto, en esa igualdad son los niños, que para eso son sus hijos, los que salen beneficiados. ¿Cuántas veces hemos oído: Mi hijo me cuenta otra cosa, y él nunca miente? Y hay que abrir expediente con testigos y demás para poder actuar.
A los cambios de leyes se ha unido un cambio en la sociedad: padres y madres que trabajan, que están poco tiempo en casa con sus hijos y que lo que esperan al volver del trabajo es relajarse y descansar y no quieren discutir. Y como es más fácil el sí que el no, acceden a los caprichos de los niños: televisor, mini cadena… y si hace falta, uno para cada habitación. Niños que la primera vez que oyen no es en el centro escolar. ¿Cómo esperan que esos niños reaccionen cuando se les intenta poner límites?

25 de abril de 2011

Educar es creer en la vida, aun derramando lágrimas.


Nos dice Augusto Cury:

*No hay jóvenes difíciles sino una educación inadecuada.

*Educar es tener esperanza en el futuro, aunque los jóvenes nos decepcionen en el presente.

*Educar es sembrar con sabiduría y cosechar con paciencia.

*Educar es creer en la vida, aun derramando lágrimas.

*Cuanto peor sea la calidad de la educación, más importante será el papel de la psiquiatría en este siglo.

*El educador es ser un artesano de la personalidad, un poeta de la inteligencia, un sembrador de ideas.


 En palabras del  brasileño Paulo Freire:


"De la misma manera que no puedo ser profesor sin sentirme capacitado para enseñar correctamente y bien los contenidos de mi disciplina, tampoco puedo reducir mi práctica docente a la mera enseñanza de los contenidos. Tan importante como la enseñanza de los contenidos es la decencia con que lo hago, en mi preparación científica expresada con humildad, sin arrogancia. Es el respeto nunca negado al educando, a su saber hecho experiencia, que busco superar junto a él. Es la coherencia entre lo que escribo, lo que digo y lo que hago."

Y Lorena Rodriguez (Costa Rica), a pie de aula, nos dice:

¿ Es lo mismo educar que enseñar ? ¿Se puede enseñar sin educar?

EDUCAR, ENSEÑAR Y EL TERCER ELEMENTO
Las preguntas que encabezan esta reflexión, si duda, han preocupado al ser humano desde hace siglos. Formar a las generaciones que vienen en las destrezas primordiales y los valores culturales que han propiciado la sociedad de sus mayores ha sido, a la vez, un imperativo y una esperanza.
Sin embargo, al ser rigurosos, notamos una variación de sentido, aparentemente significativa, entre ambos términos. Enseñamos a un niño a caminar, pero no significa que con eso ya sea diestro para discernir dónde le es permitido entrar y dónde le está vedado. Le enseñamos a un niño los trazos de la escritura, pero eso no significa que se vaya a mantener dentro de la norma culta de su lengua. Enseñamos a leer, mas eso no implica que ese individuo se vaya a mantener dentro de los parámetros que, según su edad, su estrato social o la ideología del momento le permita. Así, ambos términos parecieran ser, sin duda, hermanos gemelos con diferencias reveladoras.
Se pueden enseñar destrezas, pero la sociedad se encarga de poner los límites que educan. Así como al pequeño que toma su lápiz y, después de rayar las paredes de su casa, se le regaña para que aprenda a no repetirlo; así se nos van colocando murallas más o menos evidentes a lo largo de nuestra vida por medio de una educación institucionalizada o no.
En la escuela actual, seguramente enseñamos cómo manejar una computadora; cuál es la geografía mundial; qué es un recurso natural; cuáles son los derechos humanos; las reglas de ortografía; la composición orgánica de los cuerpos; el contenido genético de una célula; los derechos del trabajador. Pero, sin duda alguna, debemos educar sobre los peligros potenciales del uso de la internet, la problemática mundial a raíz del encarecimiento de los recursos, la ética en el manejo de la información, la propiedad de la escritura y la responsabilidades que debemos asumir sobre lo que escribimos en las redes sociales o, por ejemplo, las implicaciones éticas de la clonación, el trasiego de órganos o la trata de blancas.
Vemos entonces que, enseñar sin educar no tiene sentido, pero menos si no logramos que se aprenda. Podríamos afirmar que estos incómodos hermanos, enseñar y educar, generan a su vez un trillizo tardío: aprender, el cual los conciliaría diciendo: No se cansen de actuar, ya llegué yo a generar una dinámica que, probablemente, no conocerá nunca el fin.

20 de abril de 2011

La disciplina

 
    De ahí la honda preocupación que suscitan los graves y reiterados episodios registrados últimamente en nuestro país, demostrativos de las dificultades que afronta hoy la educación en la Argentina como resultado de ese notorio quebrantamiento del principio de autoridad y del consiguiente estado de caos en que ha derivado, en muchos casos, la relación entre los docentes y los alumnos. ( La Nación  14 de julio de 2008)

   La disciplina está intrínsicamente relacionada con la autoridad (no autoritarismo), por lo cual la escuela no necesita convertirse en un cuartel, por el contrario, debe propiciar un ambiente que genere libertad de opinión, de actuar, siempre en un ambiente de disciplina, que guíe al alumno a obtener autocontrol, aprendiendo a mandarse así mismo obedeciendo a otros.(Fernando Savater)

    Los jóvenes de hoy no aceptan ser contrariados. Nunca en la historia vimos a niños y jóvenes dominando de tal manera a los adultos. 
Augusto Cury
  
 ¿Por qué no aceptan los  jóvenes (adolescentes)  de hoy  la autoridad de los adultos?




16 de abril de 2011

La valentía de educar




.......Y es que educar implica, particularmente hoy, tener la valentía, el coraje de hacerlo; no sólo por la dificultad inherente a la labor educativa en cuanto tal, que siempre ha existido, sino sobre todo por el ambiente falsamente “libertario” en que vivimos, en donde la espontaneidad de la naturaleza, de las inclinaciones y de las pasiones individuales y egoístas se han constituido en la norma fundamental del desarrollo de la personalidad; y todo intento de orientación, conducción o restricción se perciben como un atentado contra la libertad, falsamente concebida y entendida......
 LA VALENTIA DE EDUCAR (Gerardo Remolina)

  De la dificultad inherente a la labor de educar nos habla Lorena (filóloga y lingüista) desde Costa Rica en su publicación  " El valor de educar " de la que destaco


...Requiere valor decidir cuán importante es un ambiente cordial en clase, para lo cual llamamos aparte a los enojados y les explicamos que la necesidad de resolver la actividad en parejas se debe a un objetivo académico específico, o hasta llamar a otro par de estudiantes y negociar la posibilidad de intercambiar a los muchachos… requiere de valor, porque invertimos tiempo, lo cual, seguramente, no ayuda en la disciplina general o nos retrasa.

   Educar con valor porque en cualquier momento surge la oportunidad de que el callado hable, de que el tímido exponga su opinión y el que discute no encuentre más argumentos, o quizá, el que pregunta neciamente, logre un día, dar con la pregunta central que nos ayude a fortalecer nuestros planteamientos...
 
 G.Remolina me hace preguntarme  ¿Educar ( no adoctrinar) lleva consigo poner límtites?

  Y  la afirmación que hace Lorena  la transformo en pregunta ¿Se debe invertir tiempo en resolver situaciones como la que ella nos plantea? 

   
 

13 de abril de 2011

¿LA EDUCACIÓN ENCIERRA UN TESORO?


Todos los post que se han editado y las respuestas que hemos incluido parece que enseñanza y educación era algo dirigido a nuestros hijos/as, nietos/as y ¿aquellos que hemos superado la edad de la escuela? ¿tenemos derecho a la enseñanza y a la educación?.

Otra cuestión, Delors  plantea que la educación debe plantearse en torno a cuatro aprendizajes fundamentales y que en cierta medida son los pilares del conocimiento, estos son: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser.

Si no me equivoco el actual sistema educativo está más centrado en aprender a conocer y en menor medida en aprender a hacer, los otros dos están bastante olvidados ¿ creéis que así podemos afrontar los problemas del mundo?

Emilio Manuel

12 de abril de 2011

No educas cuando


No educas cuando impones tus convicciones, sino cuando suscitas convicciones personales.
No educas cuando impones conductas, sino cuando propones valores que motivan.
No educas cuando impones caminos, sino cuando enseñas a caminar.
No educas cuando impones el sometimiento, sino cuando despiertas el coraje de ser libres.
No educas cuando impones tus ideas, sino cuando fomentas la capacidad de pensar por cuenta propia.
No educas cuando impones el terror que aisla, sino cuando liberas el amor que acerca y comunica.
No educas cuando impones tu autoridad, sino cuando cultivas la autonomía del otro.
No educas cuando impones la uniformidad que adocena, sino cuando respetas la originalidad que la diferencia.
No educas cuando impones la verdad, sino cuando enseñas a buscarla honestamente.
No educas cuando impones un castigo, sino cuando ayudas a aceptar una sanción.
No educas cuando impones disciplina, sino cuando formas personas responsables.
No educas cuando impones autoritariamente el respeto, sino cuando lo ganas con tu autoridad de persona respetable.
No educas cuando impones el miedo que paraliza,sino cuando logras la admiración que estimula.
No educas cuando pones información a la memoria, sino cuando muestras el sentido de la vida.


René Juan Trossero

10 de abril de 2011

Se puede


¿Se puede enseñar sin educar?
Pues creo que sí, desgraciadamente. Que no es la mejor metodología separar ambos aspectos eso está claro, pero que se enseña sin educar es una realidad incómoda para algunos que no nos termina de convencer.
El problema es que la educación es un campo que tiene que llevar a cabo los padres y madres, para que la persona que adquiere esta educación tenga en el futuro un razonamiento crítico autónomo y termine de desarrollarla por sí solo, y eso, hoy en día, con el poco tiempo que tienen los padres y madres para educar a sus hijos por el tiempo que les quita el trabajo, se convierte en un problema.

9 de abril de 2011

Escuela, educación y humanidades

Si la escuela constituye, en ciertas épocas, la institución informadora por excelencia, esta situación no es más que accidental. Conocemos formas de civilización en las que la educación de los niños no se entrega a la escuela, sino que a la familia y al medio social, como sucedió en Roma misma antes de la helenización: se elegía una pariente de edad madura y costumbres ejemplares a los que se confiaba todos los niños de una familia; desde los siete años, el niño acompañaba a su padre al campo, al foro, a los festines e incluso en el Senado : el niño era formado por una temprana asimilación en las actividades del padre. Y cuando la escuela se encarga de dar a los niños una formación humana completa, otras instituciones colaboran con ella. No hay mejor ejemplo que la Atenas de los siglos V y IV AC; el Gimnasio de esos tiempos de Pericles y de Platón unía la cultura del cuerpo con la del espíritu (Gutiérrez 2000); la de la razón con la de la sensibilidad (Jaeger 1965, 1986a, 1986b); pero esa institución escolar no fue más que una de las instancias sociales que concurrían en la formación del joven ateniense: la acompañaban y complementaban los espectáculos dramáticos, las ceremonias solemnes del culto público, las cabalgatas, la ciudad y la “Efebia”, esa institución que juntaba a los jóvenes entre sí y al grupo con la comunidad; se pertenecía a ella mediante un juramento: “Combatiré por mis dioses y mi hogar, o solo o con todos… no dejaré después de mí mi patria disminuida” .

Nuestra escuela no puede hacer otra cosa: aunque le hayamos confiado una parte de la educación de nuestros hijos, y precisamente porque se trata de “una parte” y de “nuestros hijos” debe conjugarse en un trabajo educativo humano en el que participan todas las instituciones que en su conjunto conforman una civilización. Más aún: la ampliación de los espacios sociales mediante los múltiples medios de comunicación globalizada han determinado, por una parte, una reducción de la función de la escuela; y – por otra – la necesidad de que esta escuela esté en capacidad de aglutinar y significar las influencias múltiples que se ejercen sobre los niños y adolescentes en una sociedad diversificada.

La escuela no es más que una de las soluciones, y una solución parcial aunque importante, al asunto de las humanidades. Los niños no han estado privados de humanidad hasta el momento en que un adulto los reúne en torno a sí para que construyan en conjunto conocimientos que antes recibían de sus familiares; ni tampoco están privados de humanidad ante los disparates que pueda propiciar un sistema educativo. Mientras haya humanidad, los niños harán sus humanidades; y si no las hacen en la escuela, las harán con su madre o en el trabajo, o en el juego… o en la perversión originada en grupos sociales desgraciados.

8 de abril de 2011

¿ Cómo quiero que me llamen?


 Educador, docente ¿Cómo quiero que me llamen? 

A mi siempre me gustó que me dijeran maestra

   Creo que  es una buena forma de llamar al que educa y yo siempre he preferido educar a enseñar.
   Enseñar, según yo entiendo, es transmitir conocimiento de forma más o menos acertada y que por supuesto nos exige una continua puesta al día.
   Educar es algo muy distinto y supera siempre el hecho de enseñar.
   Podemos educar cuando impartimos cualquier materia pues  Educar es formar en ideas, creencias, valores…crear un espíritu crítico que permita a la persona decidir por sí misma. Es proporcionar valores, crear un espíritu crítico  para convivir respetando a los demás.
  Educar es, según yo lo siento, abrir el camino al descubrimiento personal, a la vida.
  Yo desee siempre que mis alumnos fueran felices aprendiendo, que estudiaran por el placer de conocer de descubrir lo que hay detrás del saber y buscaba la forma de que estuvieran a gusto en clase de que disfrutasen mientras aprendían.
    Muchas veces me preguntaba si esos valores que intentaba que descubrieran eran acordes con el tiempo en que vivíamos, pero siempre me mantuve firme en mis principios.
    Lo que nos enseñan, podemos, o no, olvidarlo. Si  hemos formado en unos valores, si creamos un espíritu crítico, nunca podremos desprendernos de él.

Escrito por mi amiga Reme para "Trazando caminos" 


NOTA FUERA DE TEMA :
   Desde que sigo este blog  he podido observar como cada uno publicamos con toda libertad en el momento que nos viene bien, eso es buenísimo, pero no nos damos cuenta que a veces  le tapamos la publicación a un compañero que la ha puesto hace poco.
  Puesto que no solemos publicar todos los días ¿no sería posible ponernos de acuerdo y dejar que cada post estuviera expuesto por lo menos 24 horas ? Con un poquito de esfuerzo y si es necesario programando la publicaciones me parece que lo podemos conseguir y nos beneficiaremos todos. 
  Me imagino que a Nerim , nuestra administradora, no le molestará que me tome la libertad de poner esto .
  Muchas gracias a todos por vuestras publicaciones, comentarios y visitas
 

7 de abril de 2011

Enseñar ¿qué y para qué?



Me pregunto qué habra sido de este niño amazónico y su monito: ¿talaron el bosque y se acabó su hábitat? ¿enviaron al niño a la escuela para que se globalizara?

6 de abril de 2011

Enseñar


"Aquel que desee convertirse en maestro del hombre, debe empezar por enseñarse así mismo antes de enseñar a los demás; y debe enseñar primero con el ejemplo antes de que lo haga verbalmente. Pues aquel que se enseña a sí mismo y rectifica sus propios procedimientos, merece más respeto y estimación que el que enseña y corrige a otros, eximiéndose a él mismo".


Khalil Gibran



Trina pregunta



Para los que no la conocen Trina es una niña de seis años inquieta y avispada que con sus preguntas pone en más de un aprieto a su Seño


Un torbellino de rizos castaños entró en la cocina chocando con su hermano ¡ay! y pisando a su madre ¡ay!

¡Por Dios Trina, que aún no ha empezado el día, así que tranquilízate!
Para empezar da los buenos días.
-Buenos días.
Para continuar pídenos perdón a tu hermano y a mi.
-Perdón Rubio, perdón mamá.
¡Vale! Ahora siéntate a desayunar… Cierra la boca, se mastica con la boca cerrada.

La madre de trina empieza el día dando una pequeña y repetitiva clase de buena educación.

-¡La educación! ¡Osú …otra vez!

Trina es pequeña y no acaba de entender que la educación no se quita ni se pone, no se compra ni se vende.
La educación se adquiere desde pequeño y se practica durante toda la vida, con todas las personas y en cualquier circunstancia.

Ya en el autobús, por educación tuvo que dejar su asiento a un señor mayor, luego al salir tuvo que pedir por favor que la dejasen llegar hasta la puerta para poder bajarse ¡Porque no se empuja!

Al llegar al cole la verja aún estaba cerrada. Niños y padres esperaban para entrar. Los alumnos más mayores empujaban para ser los primeros y de nuevo la madre de Trina le dijo: “lo que hacen esos niños está mal”

Cuando hay personas mayores, niños pequeños o alguien que no se puede valer por si mismo debemos ceder el paso … 
-¡Por educación ¡ 
-¡Vale mamá!

En fin, la mañana transcurre tranquila, como debe ser, cada uno trabaja, colorea, escribe, etc.

De pronto se forma un pequeño revuelo
¿Qué pasa por ahí? Pregunta la Seño

Un pequeño se queja de que su compañero le ha cogido la goma.

¿Por qué? Pregunta la seño
El niño contesta que no encuentra la suya.

La seño le dice: Está bien, pero debes pedírsela por favor y luego darle las gracias, porque eso es lo que hacen las personas mayores y los niños bien educados.
¡¡¡Bien educados !!!  …¡Otra vez¡

Trina cae en la cuenta, aquí está pasando algo que ella no entiende y levanta la mano para preguntar.

Seño, ¿tú nos enseñas números, letras, dibujos, juegos y además educación?

Escrito por Carmina ( mi hermana ) 


Trina, que sólo tiene seis años, se ha dado cuenta  de que la educación es algo que comparten su madre y su Seño. 
¿Los adolescentes son conscientes  de que la educación es algo compartido entre padres y profesores? 
¿Los padres aceptan la labor educativa de  los profesores con los adolescentes? 
¿Los profesores están formados para educar o sólo son especialista de una materia determinada ?



4 de abril de 2011

Compañero Maestro Escuela

Compañero Maestro Escuela,
decimos que educar es
no sólo enseñar de letra.
¿Sabremos jacerlo ver?

Compañero de amasijo,
tenemos en nuestras manos
jarina de tos los trigos.
¿Sabremos sacar pan blanco?

Compañero de trabajo,
nuestra fuerza debe estar
levantando a los de abajo.
¿Sabremos bien empujar?

Compañero de ilusiones,
hemos de cambiar er mundo
sin dinero y sin cañones.
¿Sabremos seguir er rumbo?

 Compañero maestro escuela
José María Ortega


Ortega lo tenía muy claro 
¿Lo tiene  claro la  sociedad de hoy?  

Un gran dilema del mundo actual es saber quien es el responsable por la educación de un niño, si son los padres o los profesores.
Para muchas personas la educación es un deber de la escuela y no de la familia, mientras para otras es una obligación de los padres.








1 de abril de 2011

ENSEÑANZA EN LAS DOS MITADES


pelota
Angélica Mora

Si hay dos mitades que se buscan
para formar un ente entero
deben calzarse primero
en una forma no brusca.

¡Qué sacan con ser perfectos
si son tan distintos
van a estar con defectos
hurgándose los instintos!

De ahí a encontrar pelea
va ser cosa de niños
que no habrá cariño
para detener la jalea.

Por eso yo recomiendo
para que calcen las mitades
que sean con amistades
así, no habrá remiendos.

Educar


Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca,
hay que medir, pensar, equilibrar,
y poner todo en marcha.

Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino,
un poco de pirata,
un poco de poeta,
y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar,
mientras uno trabaja,
que esa barca, ese niño
irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestro propio barco,
en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.
Gabriel Celaya


Celaya nos habla de lo que es educar  y de las condiciones que deber tener un educador .
¿Qué nos diría sobre los enseñantes?.
  ¿Es lo mismo educar que enseñar?