4 de enero de 2012

MARCELO, EL DE LA LUZ.


¿Magia? La magia la hacían en casa de Marcelo, el de la luz.

Marcelo y su mujer tuvieron ocho hijos ocho: cuatro varones y cuatro hembras, casi en perfecta "cremallera", como en las listas de los candidatos de los partidos políticos de ahora (entonces, claro, no los había...)

Marcelo, su mujer y sus ocho hijos vivían en un pisito mediano; una planta baja con un pequeño patio que algo de desahogo iba sirviendo.
Pero no sólo ellos...

También vivían allí los padres de Marcelo y los padres de su mujer, como en esa peli de Johnny Deep: "Charlie y la fábrica de chocolate", donde los cuatro abuelos dormían en la misma cama. Los amigos nunca sabíamos quién era quién.
Según iban naciendo los hijos, se iban añadiendo puertas, techados y nuevos tabiques al patio, para crear nuevas habitaciones, hasta que terminó por desaparecer del todo aquel patio que, una vez, incluso tuviera macetas.




Y las pequeñas nuevas habitaciones se iban llenando de literas (las primeras que yo vi...)
Los hijos medianos de Marcelo, el de la luz, eran más o menos de mi edad, y allá que íbamos a jugar todos al aro, a la pelota o a los americanos.

Un día, en la habitación de la entrada de la casa de Marcelo, jugábamos con una pelota gorda de goma y yo me cargué unos cristales del aparador.
La mujer de Marcelo, la pobre, llegó irritada, con su voz que apenas le salía del cuerpo, de tanto parir y de tanto coser para ayudar al sueldo del marido que, a su vez, se ayudaba vendiendo seguros y enciclopedias; no sé cómo le quedaba tiempo para tanto niño.

A lo que íbamos: tras el pelotazo, desbandada de niños. Y yo que voy y me oculto debajo de la altísima cama de matrimonio, escenario de tanto y tanto.
Y allá que noto un tremendo olor y una blandura pegajosa: el "fruto" de uno de los pequeños, que se había cagado allí oscurito y tranquilo.
Yo que salgo, más avergonzado por la mierda adherida a mis manos y ropa que por los cristales rotos.
De los demás, ni rastro.
Y la pobre madre que ya no se atreve ni a regañarme:
-Anda, vete, que ya tu madre te apañará...

Y casi siempre en la calle, jugando a la lima en las calzadas de barro.
Y ocho niños palante, con un sueldo solo; y todos decentes y con sus estudios.
Y entonces no había tantos canales en la tele, ni playestechons ni nada de eso: los niños, casi siempre en la calle.
Claro, que entonces no circulaba tanto coche como ahora. Y eso sí que era magia, también.

19 comentarios:

  1. Hola, amigo.

    Esta magia tan magníficamente expuesta es la crónica del día a día de tantas familias...

    Un abrazo mágico, y feliz año

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  2. Me quedé atrapada por tu relato y el lenguaje que usas; también por el sutil humor que se pasea entre líneas, porque la realidad de estas vidas es cruda y sin embargo en los bajos fondos de la humanidad brota la picardía e incluso el genio. Ni hablar, claro está, que solamente la magia es capaz de sostener el mundillo que muestras. Felicitaciones.

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  3. En mi pueblo también había una familia así. Mientras los hijos fueron pequeños nadie supo como sobrevivieron, el padre hacia chapuzas aqui y allá, cuando los hijos tuvieron edad de trabajar la situación cambió radicalmente.
    Muy buen relato hasta con una pizca de humor para que no resulte demasiado trágico.
    Un saludo

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  4. Pues si, eso es magia pura, sin aditivos.

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  5. Esa magia me trae recuerdos de mi niñez, porque yo también jugaba a la lima, y al truque y al gua (las canicas), al rescate, al pañuelo, y a muchos juegos mas, eso si, de los de estar en la calle, solo teniamos TVE y poco después, los mas agraciados el UHF.
    besos

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  6. que lindos recuerdos traes a mi mente, esa es la magia del amor materno que todo lo conserva bueno y hace crecer en salud, me gusta tu humana forma de escribir la vida doméstica, saludos y buen año

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  7. Excelente relato, ¡cuantas añoranzas!
    Buena tarde

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  8. ¡Muy buen relato! Un relato que habla de una familia de tantas, de una vida sencilla y dura, pero vivida con la alegría de lo inevitable.

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  9. Una historia encantadora. Delicioso himor transita por tus letras. ME GUSTÓ MUCHO. Saludos cordiales.

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  10. miles de gracias querido y admirado amigo por regalarnos tan bella magia, muchos besinos y deseo que esta noche de reyes magos impregne tu corazón de amor, paz y felicidad

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  11. Le has puesto magia a la crudeza de la vida!!

    un gusto leerte!!

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  12. Mis mejores deseos.
    Que este 2012 este lleno de mucha Salud, amor y éxito.

    MONSERAMI

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  13. Creo en la magia.

    Me ha gustado leer tu relato sobre las vivencias cotidianas de esta familia

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  14. En una hoja en blanco escribo
    un bello día de cumpleaños,
    un amanecer de ilusiones,
    y un año más de vida,
    que con placer comparto.

    En Mis caricias del alma
    he dejado un trozo de tarta
    y un sencillo detalle,
    para celebrar este día
    con la calidez de tu alma.

    María del Carmen

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  15. ¡Muy buen relato!Mis mejores deseos para este nuevo año que se inicia, y la promesa de visitarte más seguido.
    Un abrazo.

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  16. Me ha gustado mucho el relato, reflejas en el a muchas familias en las mismas circunstancias...

    Feliz 2012

    un abrazo

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  17. Magia pura la de estirar un sueldo escaso...
    magia pura la que sale del corazon para darle a tantos y tantos..
    me voy contentita despues de leer este relato...bss

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  18. Magia porque ya no se volverán a ver niños en la calle teniendo las maquinitas; lástima que yo me perdiera parte de esa magia... de familias y familias llenas de hijos y de camas y de juegos y animalitos, como lo vivió mi mamá.
    Bonita manera de enfocar la magia, un tema tan amplio y misterioso, con el humor del que nos tienes acostumbrados :)

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  19. ...magia que nos hace soñar...recordar...
    un abrazo

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