3 de julio de 2012

Un simple ejemplo:


La lechera y el cántaro.

Llevaba en la cabeza
una lechera el cántaro al mercado
con aquella presteza,
aquel aire sencillo, aquel agrado,
que va diciendo a todo el que lo advierte:
¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte!

Porque no apetecía
más compañía que su pensamiento,
que alegre le ofrecía
inocentes ideas de contento,
marchaba sola, la feliz lechera;
y decía entre sí de esta manera:

“Esta leche vendida,
en limpio me dará tanto dinero,
y con esta partida
un canasto de huevos comprar quiero,
para sacar cien pollos, que al estío
me rodeen cantanto el pío pío".

Del importe logrado
de tanto pollo mercaré un cochino;
con bellota, salvado,
berza, castaña engordará sin tino
tanto, que puede ser que yo consiga
ver cómo se le arrastra la barriga”.
“Llevarelo al mercado; sacaré de él sin duda buen dinero;
compraré de contado
una robusta vaca y un ternero,
que salte y corra toda la campaña,
hasta el monte cercano a la cabaña”.

Con este pensamiento
enajenada, brinca de manera,
que a su salto violento
el cántaro cayó. ¡Pobre lechera!
¡Qué compasión! Adiós leche, dinero,
huevos, pollos, lechón, vaca y ternero.

¡Oh loca fantasía,
que palacios fabricas en el viento!
Modera tu alegría;
no sea que saltando de contento,
al contemplar tu dichosa mudanza,
quiebre su cantarillo la esperanza.


No anheles impaciente el bien futuro
mira que ni el presente está seguro.

Clásico de Samaniego

5 comentarios:

  1. Conozco algunos que se cuentan a sí mismos el cuento de la lechera y de oírlo terminan por creérselo; luego viene el batacazo.

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  2. Samaniego, un sabio.

    Un abrazo!

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  3. Muy buen post para refexionar y limpiar la conciencia
    hay un dicho muy sabio que dice "mas vale un pajaro en
    la mano, que cien volando por el cielo" hay que ir
    despacito por las piedras de la vida pues si tropiezas
    se desmoronan tus sueños quedando solo la realidad del
    hoy y del aqui.

    gracias por compartir tan sabio cuento.

    Un abrazo llenito de alegrias para ti

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  4. Prometeo10:33

    Es bueno recordar estas cosas, sabiduria popular que muchas veces olvidados con nuestro ritmo y esta sociedad que nos seduce y corrompe...un abarzo.

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  5. Ah, las fabulas... cuánto de ellas podemos aprender.

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